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Necesitamos una economía y un modelo de desarrollo basados en los derechos humanos; y necesitamos sociedades que, en toda su diversidad, compartan el compromiso sólido de reducir las desigualdades y promover todos los derechos humanos.

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INTERVENCIÓN DE LA ALTA COMISIONADA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS, MICHELLE BACHELET, EN EL 47º PERIODO DE SESIONES DEL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS

En esta página:

En torno a la economía de los derechos humanos

En abril de 2023, el Alto Comisionado del ACNUDH presentó oficialmente su visión de una economía basada en los derechos humanos.

Una economía basada en los derechos humanos sitúa a las personas y el planeta en el centro de las políticas económicas, sociales y medioambientales, y trata de garantizar que todas las políticas económicas, industriales y comerciales, las decisiones relativas a las inversiones, las medidas de protección de los consumidores y los modelos de negocios estén firmemente orientados por los criterios y las normas de derechos humanos.

Esa economía elimina deliberadamente la discriminación, empodera a los grupos sociales menos favorecidos y trata de reducir las desigualdades mediante inversiones en materia de derechos (por ejemplo, los derechos económicos, sociales, al disfrute de un medio ambiente saludable, al desarrollo, etc.) y se propone desmantelar las barreras estructurales y los obstáculos que impiden la igualdad, la justicia, el desarrollo sostenible y la prosperidad compartida.

En el plano nacional, la economía de los derechos humanos puede llevarse a cabo mediante una amplia gama de medidas, entre otras:

  • Asignar un máximo de recursos a través de presupuestos y medidas fiscales para cumplir los compromisos del Estado en materia de asistencia sanitaria, protección social, educación de calidad, agua potable, vivienda y otros derechos fundamentales.
  • Proteger el espacio fiscal para los derechos humanos en los países que están presionados por el servicio de la deuda.
  • Invertir en sistemas de cuidado y apoyo basados en los derechos humanos.
  • Consagrar los derechos humanos en el centro de los acuerdos comerciales, de modo que estos ofrezcan oportunidades importantes de acelerar el crecimiento y el desarrollo inclusivo y sostenible para todos;
  • Reconciliar el crecimiento económico con la acción climática y medioambiental, y elaborar nuevos métodos para medir los resultados económicos, más allá del PIB.

Por último, hay dos elementos facilitadores indispensables para aplicar estas medidas: garantizar los principios de transparencia y rendición de cuentas, y fomentar la participación y el empoderamiento de los grupos que podrían quedar rezagados.

La construcción de economías basadas en los derechos humanos a escala nacional también exigirá la transformación de la estructura financiera internacional y los métodos de dirección económica en el mundo, en lo que el Secretario General de las Naciones Unidas ha llamado “un salto de gigante hacia la justicia global”.

En particular, esto significa:

  • Reformar la estructura de la deuda externa mundial, para lograr que sea más equitativa, de modo que sirva de apoyo a la aplicación de los ODS relativos a los derechos humanos y el desarrollo sostenible.
  • Reformar los mandatos de las instituciones financieras internacionales, de manera que sus operaciones y exigencias puedan ajustarse a las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos.
  • Impulsar un giro hacia una cooperación internacional más inclusiva y eficaz en materia fiscal, a fin de combatir la evasión y aumentar significativamente la capacidad de los países para movilizar recursos nacionales e invertir en derechos humanos y en la consecución de los ODS. 

Véase: Reforming the international financial architecture [La reforma de la estructura financiera internacional] 

La puesta en marcha de la economía basada en los derechos humanos

A finales de 2019, el ACNUDH lanzó la “Iniciativa Surge”, para responder a las desigualdades galopantes, el lento ritmo de aplicación de los ODS y el aumento del descontento social. El estallido de la pandemia de COVID-19, pocos meses después de la presentación de la iniciativa, le confirió a esta un sentido de extrema urgencia.

Ante el continuo deterioro del contexto socioeconómico y la necesidad de redoblar los esfuerzos orientados a revertir estas tendencias, la Oficina del ACNUDH decidió en 2024 convertir la promoción de una economía de derechos humanos en una de las seis líneas estratégicas del nuevo Plan de Gestión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y seguir redoblando los esfuerzos centrados en:

  • Proporcionar análisis y asesoramiento especializados para hacer operativos los ESCR, en cuanto elementos importantes para progresar en la consecución de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y para reducir las desigualdades, tanto económicas como de otra índole, incluso mediante la aplicación de políticas macroeconómicas basadas en los criterios y las normas de derechos humanos.
  • Aplicar una estrategia fundamentada en los derechos humanos a los criterios macroeconómicos y asesorar en lo tocante a las políticas económicas a medio y largo plazo basadas en los derechos humanos;
  • Maximizar las conclusiones y recomendaciones de los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas, mediante su traducción a opciones operativas estratégicas, para que influyan en las políticas, los planes y los programas de desarrollo nacionales.
  • Contribuir al compromiso de que nadie quede rezagado (LNOB pledge) de la Agenda 2030, otorgando prioridad al objetivo de reducir la desigualdad, tanto económica como de otro tipo, comprendido el esfuerzo para abordar las lagunas y deficiencias en análisis de las estadísticas y los presupuestos;
  • Colaborar con la nueva generación de Marcos de Cooperación para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y los Análisis Comunes de País, a fin de aplicar la visión contenida en el Llamamiento para la Acción en materia de derechos humanos del Secretario General de las Naciones Unidas, que exhorta al sistema de las Naciones Unidas a aprovechar la oportunidad que tiene esta generación de forjar un mundo más equitativo.
  • Participar en el proceso establecido por el Pacto por el Futuro (acción 53) para el desarrollo de medidas que complementen y vayan más allá del PIB, con el fin de garantizar su alineación con las normas y principios de derechos humanos.

Iniciativas conjuntas y colaboraciones

El apoyo a la economía de derechos humanos ha aumentado en los últimos años, incluso entre autoridades estatales que lo han reconocido en diversas resoluciones del Consejo de Derechos Humanos:

  • El primer momento llegó en junio de 2023, con la resolución A/HRC/RES/53/28, -que, junto con las resoluciones 52/14 y 54/22 — aumentaron el volumen de recursos que el ACNUDH dedica a luchar contra la pobreza y las desigualdades, a incorporar los derechos humanos en la realización de la Agenda 2030 y a promover los derechos económicos, sociales y culturales.
  • También en la resolución A/HRC/RES/58/9 se subraya la importancia de “elaborar y aplicar políticas económicas que impulsen la realización de los derechos humanos para todos”, así como la declaración conjunta suscrita por Honduras (en representación de Bahamas, Bahrein, Bolivia (Estado Plurinacional de), Chile, Maldivas, Mongolia, Panamá y España) que subraya el apoyo a la economía basada en los derechos humanos y la labor del ACNUDH en este ámbito.
  • Además, un evento especial reunió en Ginebra a representantes de los Estados miembros (junto con entidades de las Naciones Unidas, la sociedad civil y expertos destacados) para reimagine economies through human rights lens. El debate generó un fuerte impulso para promover una economía basada en los derechos humanos como una forma eficaz de combatir la desigualdad. Siete Estados miembros tomaron la palabra con intervenciones convincentes, en las que compartieron experiencias concretas y ejemplos prácticos de cómo los derechos humanos pueden impulsar políticas económicas más inclusivas y resilientes: Intercambio de impacto 2025.

En lo que constituye un importante paso de los esfuerzos del ACNUDH orientados a desarrollar las bases conceptuales y operativas de la economía de los derechos humanos, el ACNUDH también ha establecido las siguientes iniciativas conjuntas:

En noviembre de 2024, la OIT y el ACNUDH ratificaron, en el marco de sus “Principios relativos a derechos fundamentales”, su compromiso orientado a aumentar la colaboración en una amplia gama de asuntos socioeconómicos y empresariales. En particular, la economía de los derechos humanos se definió como una ruta esencial para la promoción de la justicia social, mediante la realización de los derechos laborales y de protección social, según la visión compartida con la Coalición Mundial para la Justicia Social (GCSJ). Tras un diálogo realizado en noviembre de 2024, la OIT y el ACNUDH acordaron establecer un marco conjunto para fomentar la economía de los derechos humanos, con una propuesta que permitiera incorporar a terceros. Este marco se presentó a los interesados sociales en el Día Mundial de la Justicia Social  y posteriormente en el Foro Anual del GCSJ, el 12 de junio de 2025. 

La Oficina del ACNUDH ha venido manteniendo también un diálogo con una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil partidarias de esta idea de que el reconocimiento de las obligaciones contraídas en materia de derechos humanos debería estar en el  centro de la formulación de políticas económicas. En este sentido, véase, por ejemplo, esta ficha de datos sobre la sociedad civil,  elaborada conjuntamente, entre otros, por el Centro para los Derechos Económicos y Sociales, la Iniciativa Mundial GI-ESCR, las asociaciones Human Rights Watch y Amnistía Internacional, y la Red de Justicia Fiscal. Véase además la publicación de la ESCR “Una economía basada en los derechos: poner a las personas y al planeta en primer lugar”.

Otra iniciativa institucional conjunta es la establecida con el Instituto de Raza, Poder y Economía Política de la Nueva Escuela​. Esta alianza es una iniciativa singular orientada a fomentar la investigación y la formulación de políticas económicas, y a elaborar programas conjuntos con diversos asociados a fin de apoyar soluciones de base empírica para reducir las desigualdades estructurales y la pobreza, con miras a la realización de los derechos humanos para todos, sin discriminación.

En 2021, el ACNUDH y el Instituto Raoul Wallenberg para los Derechos Humanos (RWI) unieron fuerzas para promover una economía basada en los derechos humanos. Entre otras cosas, asesoran al sistema de las Naciones Unidas, a los gobiernos y a otros socios sobre el diseño de políticas económicas que respeten, protejan y cumplan los derechos humanos. Véase el libro recientemente publicado: Economías basadas en los derechos humanos y gobernanza subnacional: teoría y práctica.

Ejemplos de trabajo en los países

Una forma en que el ACNUDH contribuye a la aplicación de la economía de los derechos humanos consiste en proporcionar apoyo técnico y financiero a sus oficinas regionales y de país, para que realicen proyectos transformadores, en estrecha colaboración con las autoridades estatales, los Equipos de País de las Naciones Unidas, los Coordinadores y los Economistas Residentes, la sociedad civil, las comunidades locales , los titulares de derechos, prominentes economistas y profesores, y otros interesados, entre los que figuran, por ejemplo, las instituciones financieras internacionales. Desde 2019, la Iniciativa Surge ha apoyado a más de 80 de estos proyectos en el mundo entero.

A continuación encontrará información reciente sobre los principales logros e impactos:

Informe final de la Iniciativa Surge 2025: «Sembrando el cambio para una economía basada en los derechos humanos: liberar el potencial de los derechos humanos para acelerar el logro de la Agenda 2030». Este informe presenta una recopilación de ejemplos de algunas de las iniciativas más impactantes en materia de economía de los derechos humanos llevadas a cabo entre 2020 y 2024 por las presencias regionales y nacionales del ACNUDH, con el apoyo financiero y técnico de la Iniciativa Surge y en colaboración con los Estados, las Naciones Unidas y otros socios. Los ejemplos abarcan trabajos sobre análisis presupuestarios, fiscales y de la deuda basados en los derechos humanos, fundamentados en evaluaciones de los derechos económicos, sociales y culturales, y con consideraciones transversales para no dejar a nadie atrás.

Informes de política nacional, herramientas y otros materiales
Artículos de interés

Documentos e informes clave

Declaraciones

Reuniones y eventos

Podcasts y vídeos

  • Serie de podcasts "Economías que funcionan para todos
    • ¿Por qué nuestro sistema económico está fracasando en la Agenda 2030? - con Volker Türk - 17 de junio de 2025 
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    • ¿Está la solución a la vista de todos? Opciones políticas para un nuevo modelo económico - con Jayati Ghosh – 24 de junio de 2025
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    • Vida y deuda: por qué los ODS no pueden progresar bajo la austeridad - Con Grieve Chelwa – 26 de junio de 2025
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    • La economía del donut: promover un modelo de desarrollo centrado en las personas y el planeta - con Kate Raworth – 2 de julio de 2025
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    • Economías orientadas a la misión: poner los derechos humanos en el centro - Con Mariana Mazzucato - 8 de julio de 2025
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  • Los derechos humanos cuando no existen - con Volker Turk, Alto Comisionado para los Derechos Humanos - Charlas Push Back - 12 de junio de 2024
  • Serie Transformación de la ONU: Potenciar el crecimiento sostenible mediante la economía de los derechos humanos – con Todd Howland, Jefe de la Subdivisión de Desarrollo y Derechos Económicos y Sociales del ACNUDH, y Shahra Razavi, Directora del Departamento de Protección Social Universal, Organización Internacional del Trabajo (OIT) | Escuela Superior del Personal del Sistema de las Naciones Unidas - Octubre de 2024