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Comunicados de prensa Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

Informe de las Naciones Unidas documenta el uso generalizado y brutal de violencia sexual en Sudán

23 de junio de 2026

Sudán
© OHCHR/Anthony Headley

GINEBRA – Un informe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas publicado el martes revela la brutalidad y la magnitud de la violencia sexual relacionada con el conflicto en Sudán desde el estallido del conflicto en abril de 2023, así como sus profundas consecuencias a largo plazo para las víctimas, las familias y las comunidades.

El informe concluye que la violencia sexual ha ido en paralelo a la expansión geográfica del conflicto, así como a los desplazamientos a resultas del conflicto. Se ha utilizado de manera constante como una táctica para aterrorizar y traumatizar a la población civil.

«A menos que los patrones y repercusiones de la violencia sexual relacionada con el conflicto se aborden mediante la justicia, mediante respuestas centradas en las víctimas y mediante iniciativas para combatir el estigma y la discriminación, existe el riesgo de que la paz y la cohesión social en Sudán queden socavadas durante los próximos años», señala el informe.

"Como advertí al final de mi misión en Sudán en enero pasado, se está haciendo uso de la violencia sexual como arma de guerra. Se trata de un crimen de guerra y, si se comete como parte de un ataque generalizado o sistemático, un crimen de lesa humanidad", afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.

En Darfur, existen motivos razonables para creer que algunos actos de violencia sexual, cometidos en el contexto de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil, pueden constituir crímenes de lesa humanidad, denuncia el informe.

La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha verificado 546 incidentes de violencia sexual relacionada con el conflicto en 16 de los 18 estados de Sudán desde el inicio del conflicto hasta mediados de abril de este año, los cuales han afectado a al menos 838 víctimas: 539 mujeres, 284 niñas, ocho hombres y siete niños.

Estas cifras representan solo la punta del iceberg de la magnitud real de los incidentes, asegura el informe, ya que la persistente falta de denuncias ha desdibujado la escala completa real de la prevalencia de la violencia sexual.

La mayoría de los incidentes verificados fueron atribuidos a hombres que vestían uniformes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), sus afiliados y milicias árabes. Algunos de los incidentes también se atribuyen a las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), a actores afiliados en el ámbito de la seguridad, a las Fuerzas Conjuntas, así como a otros movimientos armados y milicias armadas.

Desde el estallido del conflicto, afirma el informe, se han cometido actos de violencia sexual a la vez que ataques sistemáticos y coordinados contra civiles como táctica de guerra. Las formas de violencia sexual documentadas por la Oficina incluyen violación y violación en grupo, esclavitud sexual, matrimonio forzado, prostitución forzada, tortura sexual y trata con fines de violencia sexual.

Casi una cuarta parte de los incidentes conllevaron violación en grupo. En un ataque documentado estuvieron implicados al menos 10 agresores en la violación de una niña. Los patrones reiterados incluyen el uso de la violencia sexual como medio para controlar el movimiento de civiles, secuestros vinculados a la violencia sexual, esclavitud sexual y violencia sexual durante la detención. La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha documentado los casos de al menos 85 mujeres y niñas que fueron retenidas en situación de esclavitud sexual y obligadas a realizar trabajos domésticos y a generar ingresos.

El informe también documenta las muertes de al menos 13 víctimas (mujeres, hombres y niños), en su mayoría tras brutales violaciones en grupo. La víctima más joven tenía solo nueve años. Otras muchas víctimas más sufrieron complicaciones médicas graves empeoradas por la ausencia de centros sanitarios en funcionamiento. Al menos 59 mujeres y niñas quedaron embarazadas o dieron a luz como resultado de una violación.

El informe señala que se han cometido actos de violencia sexual como represalia a razón de una supuesta afiliación con partidos específicos, además de ataques por motivos étnicos. Muchas víctimas pertenecientes al grupo étnico Masalit en Darfur Occidental declararon que los atacantes les habían preguntado por la tribu a la que pertenecían antes de violarlas. Las víctimas informaron que, en 2023, les dijeron “Este año, todas vosotras, chicas Masalit, váis a parir a nuestros hijos,” y “Si sois Masalit, hoy os vamos a masacrar”.

Türk pidió investigaciones oportunas, independientes e imparciales sobre estos actos de violencia sexual cometidos durante el conflicto, con el fin de garantizar la rendición de cuentas.

“La impunidad persistente está claramente profundizando los perjuicios y reforzando los ciclos de violaciones y abusos,” declaró Türk.

"Debemos exigir plena responsabilidad a todos los autores, incluidos aquellos que ejercen responsabilidad de mando, y se debe garantizar a las víctimas el acceso a recursos efectivos, incluida la reparación."

El informe hace un llamamiento a las partes en conflicto para que, entre otras cosas, adopten medidas concretas y verificables para prevenir la violencia sexual, además de instar a la comunidad internacional a garantizar que la justicia y la rendición de cuentas sigan siendo una parte fundamental de su apoyo a los esfuerzos para lograr un alto el fuego y la resolución del conflicto.

Para leer el informe, haga clic aquí.