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Comunicados de prensa Procedimientos Especiales

Experta de la ONU pide poner fin a la violencia contra las mujeres mayores y advierte que la edad nunca debe disminuir la protección de los derechos de las mujeres

08 de octubre de 2026

GINEBRA – Las mujeres mayores de todo el mundo enfrentan violencia, explotación y abandono, pero siguen siendo en gran medida invisibles en las leyes, políticas, datos y servicios diseñados para proteger a las mujeres de la violencia y garantizar los derechos de las personas mayores, afirmó hoy una experta de las Naciones Unidas.

Reem Alsalem, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias, pidió a los Estados que adopten medidas urgentes para garantizar que el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia no disminuya con la edad, en su más reciente informe presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

“Las mujeres no deberían perder su derecho a vivir libres de violencia por el hecho de envejecer”, declaró Alsalem. “Con demasiada frecuencia, el edadismo y el sexismo se combinan para hacer que la violencia contra las mujeres mayores sea invisible, tolerada o considerada una parte inevitable del envejecimiento”.

Se estima que 664 millones de mujeres tenían 60 años o más en 2025, cifra que se prevé aumentará a 1.130 millones para 2050. El informe de Alsalem examina la violencia contra las mujeres mayores como una forma específica e interseccional de violencia que surge de la interacción entre la discriminación por razón de sexo, el edadismo y las desigualdades acumuladas a lo largo de la vida de las mujeres.

“Las mujeres mayores son titulares de derechos, portadoras de conocimientos y miembros activos de la sociedad. Su edad nunca debe utilizarse para menoscabar su dignidad, autonomía o protección”, señaló la experta.

El informe identifica la violencia física, psicológica, sexual y económica, así como el control coercitivo, la negligencia, el abandono y la violencia facilitada por la tecnología. También señala que las mujeres mayores pueden sufrir la explotación de sus pensiones y bienes, la exclusión digital, la denegación de atención sanitaria o de dispositivos de apoyo, y obstáculos para denunciar los abusos y acceder a la justicia. Asimismo, destaca que la violencia puede ocurrir en los hogares, las comunidades, las instituciones de cuidado, las prisiones y en contextos de crisis y conflicto. El informe subraya que las mujeres mayores pueden quedar excluidas de los servicios y de la recopilación de datos, mientras que la violencia sexual contra ellas sigue estando insuficientemente reconocida.

Alsalem constató que las viudas, las mujeres migrantes y apátridas, las mujeres rurales, las mujeres con discapacidad, las mujeres que viven en instituciones de cuidado y aquellas afectadas por conflictos y crisis humanitarias enfrentan riesgos particularmente elevados.

La Relatora Especial destacó asimismo las decisiones relacionadas con los tratamientos médicos y el final de la vida. “Cuando una mujer mayor vive en situación de pobreza, discapacidad, aislamiento o dependencia de otras personas para recibir cuidados, debemos ser conscientes de las presiones que pueden influir en las opciones que tiene a su disposición. Ninguna mujer debería sentir que su vida constituye una carga simplemente porque ha alcanzado una edad avanzada o porque necesita apoyo”, afirmó.

Alsalem instó a los Estados a reconocer explícitamente y abordar la violencia contra las mujeres mayores en la legislación, las estrategias nacionales y los programas de prevención y respuesta a la violencia; recopilar datos desglosados por edad y sexo; fortalecer mecanismos accesibles de denuncia, protección, justicia y reparación; y garantizar la formación de profesionales de las fuerzas del orden, del sistema judicial, de la salud y de los servicios sociales. También pidió reforzar la protección social, las pensiones, la vivienda, la atención sanitaria, los cuidados paliativos y los servicios de cuidado, así como adoptar medidas para prevenir la explotación económica y el aislamiento.

Reem Alsalem, Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias

Los relatores especiales/expertos independientes/grupos de trabajo son expertos independientes en derechos humanos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En conjunto, estos expertos se denominan procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Aunque la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas actúa como secretaría de los Procedimientos Especiales, los expertos actúan a título individual y son independientes de cualquier gobierno u organización, incluidas la OACNUDH y las Naciones Unidas. Cualquier punto de vista u opinión presentados son exclusivamente los del autor y no representan necesariamente los de la ONU o de la OACNUDH.

Las observaciones y recomendaciones específicas por país de los mecanismos de derechos humanos de la ONU, incluidos los procedimientos especiales, los órganos de tratados y el Examen Periódico Universal, pueden consultarse en el Índice Universal de los Derechos Humanos https://uhri.ohchr.org/es/.

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