Declaraciones y discursos Múltiples mecanismos
Alto Comisionado en Bruselas: Europa tiene la oportunidad de promover los derechos humanos en casa y en todo el mundo
27 de enero de 2025
Pronunciado por
Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
En
Comisiones parlamentarias europeas
Lugar
Bruselas
Distinguidos Presidentes, Honorables Miembros del Comité,
Me alegra estar de vuelta en Bruselas para dirigirme a uno de los parlamentos elegidos democráticamente más amplios del mundo.
La celebración del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto en el centro de Europa tiene un gran simbolismo.
Hace exactamente 80 años, los soldados aliados liberaron los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau y a unos 7.000 prisioneros y prisioneras exhaustos, desnutridos, aterrorizados y enfermos.
Hoy, somos testigos aquí de uno de los crímenes más horrendos de la humanidad; honramos a sus víctimas, seis millones de personas judías, romaníes y sinti, así como a personas con discapacidad, personas gais, y tantas otras; y recordamos nuestra palabra dada de no volver a permitir que ocurran esas atrocidades contra la humanidad.
El Holocausto es la última advertencia de lo que puede suceder si perdemos de vista los derechos humanos. Porque las amenazas a nuestra humanidad común pocas veces llegan llamando a la puerta. Se cuelan sin detectarse, envenenan el debate y rasgan el tejido social, al mismo tiempo que las personas reaccionan con indiferencia, complacencia y apatía.
A partir de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, surgió un nuevo mundo basado en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Europa se encontraba en la vanguardia del movimiento en pro de un mundo basado en los derechos humanos y la dignidad humana, lo cual contribuyó a conformar normas y criterios.
En la actualidad, necesitamos más que nunca el liderazgo europeo para encontrar soluciones a los numerosos conflictos y crisis que nos rodean.
Distinguidos y distinguidas Miembros del Comité,
Hay guerras terribles que siguen desatándose en todo el mundo, desde Sudán a Ucrania, o el Territorio Palestino Ocupado. Cada una de ellas constituye una máquina del caos, causan estragos en familias y comunidades, provocan el desplazamiento de una cifra récord de personas, socavan la estabilidad mundial y alimentan la inseguridad y la división.
Me alivia el alto el fuego y el acuerdo sobre la liberación de rehenes y detenidos en Gaza, tras más de un año de sufrimiento insoportable. Pido a los Estados Miembros de la Unión Europea y a la Unión Europea que hagan todo lo posible para garantizar la permanencia del acuerdo, el fin de la guerra y que encontremos un camino viable hacia la paz para la población palestina e israelí, basada en una solución de dos Estados.
Con Gaza en ruinas, la labor de las Naciones Unidas, incluyendo el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente, sigue siendo indispensable.
Mientras tanto, las operaciones israelíes en la Ribera Occidental suscitan serias dudas sobre el uso desproporcionado de la fuerza, lo que contraviene el derecho internacional de derechos humanos. Asimismo, me preocupa sumamente la retórica de altos cargos israelíes sobre la anexión de la Ribera Occidental.
En mi visita reciente a Líbano, me alentó el compromiso del nuevo primer ministro y presidente para con el Estado de derecho, la independencia del poder judicial y la promoción de los derechos humanos.
En Siria, me reuní con las víctimas y escuché sus historias desgarradoras. Mi Oficina viene documentando la situación espantosa de derechos humanos en el país desde 2014.
El éxito de la transición en Siria necesitará del apoyo de toda la comunidad internacional. Pido una vez más que se reconsideren las sanciones sectoriales, también por parte de la Unión Europea.
La guerra es el gran enemigo de los derechos humanos, como bien sabe Europa.
Las consecuencias desastrosas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia siguen presentes a sus puertas. Reitero mi llamamiento a la paz, basándose en los valores de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.
En todos estos conflictos, ambos sistemas jurídicos se ven atacados. La población civil se convierte en objetivos, los hospitales acaban destruidos y la ayuda vital se bloquea.
La depuración de responsabilidades por todas las violaciones, con independencia del autor, resulta fundamental. Mi Oficina trabaja en pro de la justicia para cada víctima y superviviente con el establecimiento y documentación de los hechos.
Con este contexto, necesitamos un compromiso sólido y continuado de Europa para con los derechos humanos, el multilateralismo y el derecho internacional.
Sabemos que el pleno respeto por los derechos humanos es el mejor antídoto contra las desigualdades, las demandas no atendidas y la exclusión, las cuales suelen estar en el centro de la inestabilidad y el conflicto. Una óptica firme en el ámbito de los derechos humanos y una inversión en la acción sobre el terreno nos alejan del caos y el conflicto; generan confianza, y promueven una paz sostenible.
Distinguidos y distinguidas miembros del Comité,
Incluso en países donde reina paz, las personas luchan para alimentar a sus familias y calentar sus hogares. Su futuro se presenta incierto y se sienten enfadadas porque se les ha dejado atrás.
El Banco Mundial calcula que el 44 por ciento de la población mundial vive en la pobreza. Mientras tanto, el 1 por ciento de los más acaudalados poseen más riqueza que el 95 por ciento de la humanidad.
Incluso aquí en Europa, una de las regiones más prósperas del mundo, casi 400.000 niños viven en la calle o en alojamientos de emergencia. Millones más se encuentran en viviendas inadecuadas.
Los refugiados, los migrantes, las personas LGBTIQ+, las mujeres y niñas, y las minorías de todo tipo se encuentran expuestos a un mayor riesgo de sufrir abusos contra los derechos humanos, en parte debido a narrativas perjudiciales impulsadas por el racismo, la misoginia y la discriminación.
Políticos de varios Estados Miembros de la Unión Europea suelen utilizar a los migrantes, refugiados y minorías como chivos expiatorios, sobre todo en los periodos electorales. Las mujeres musulmanas con vestimenta religiosa denuncian ser objeto de insultos y vejaciones.
Los derechos civiles y políticos están sometidos a una presión cada vez mayor, a medida que los gobiernos restringen los espacios para el diálogo y la disidencia, y las empresas tecnológicas poderosas se decantan por un planteamiento selectivo a la hora de proteger la libertad de expresión. Algunos defensores y defensoras de los derechos humanos cada vez corren más riesgo al estar su labor estigmatizada y ser objeto de ataques personales, incluso fuera de sus fronteras.
En todos estos ámbitos, los países e instituciones europeas tienen la oportunidad, y el deber histórico, de actuar en casa y promover los derechos humanos en todo el mundo.
Acojo con satisfacción las medidas adoptadas en las altas instancias para combatir el racismo y la discriminación, incluyendo las realizadas en colaboración con mi Oficina. La condena pública del racismo y la discriminación es importante, pero no sustituye a una acción legal enérgica ni a la inversión en soluciones.
El redoblamiento de los esfuerzos para luchar contra el antisemitismo, el odio hacia los musulmanes y otras formas de discurso de odio resulta un paso fundamental hacia la construcción de sociedades inclusivas.
Asimismo, celebro el apoyo europeo hacia el Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes y aliento a la Unión Europea a actuar en consecuencia.
Distinguidos y distinguidas miembros del Comité,
Las economías de Europa son fuerzas poderosas que forman parte de la solución a la pobreza y la necesidad mundiales.
Dicho de otro modo, las decisiones económicas pueden hacer realidad los derechos humanos: el derecho a la alimentación, a una vivienda segura, a la educación, a un trabajo decente, y a vivir sin discriminación por motivos de raza, etnia, religión, origen lingüístico o de otro tipo. Desde la fiscalidad y el gasto público a la acción climática y la transición justa, nuestro objetivo final deber ser ofrecer una parte equitativa para todos y todas.
La igualdad de género y la participación y liderazgo plenos y significativos de la mujer son determinantes para lograr un desarrollo sostenible y una economía basada en los derechos humanos. Este planteamiento garantiza la igualdad de acceso de la mujer a las oportunidades económicas, así como a la tierra, los bienes y los créditos, y estos son precisamente el tipo de programas con los que contamos en varios países del mundo.
El próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea representa una oportunidad importante para invertir en una economía de derechos humanos y cumplir los compromisos de acabar con la pobreza y reducir las desigualdades en todo el mundo.
El Pacto para el Futuro adoptado el año pasado establece medidas importantes a la hora de reformar la arquitectura financiera mundial y actualizarla conforme a las realidades actuales en todo el mundo. Exhorto a Europa a que le dé su apoyo pleno.
Distinguidos y distinguidas miembros del Comité,
Con frecuencia nos vemos atrapados en gestiones de crisis puntuales y podemos por ello perder de vista las cuestiones a más largo plazo que tendrán una gran repercusión en la vida de nuestros hijos y nietos.
La crisis climática ya está trastocando nuestras vidas con mayor frecuencia y ferocidad.
El año pasado fue probablemente el primero en que las temperaturas superaron en más de 1,5 °C los niveles preindustriales. Europa sufrió el verano más caluroso nunca registrado, con cientos de miles de hectáreas destruidas por incendios forestales y millones de personas afectadas por inundaciones devastadoras.
Es imposible exagerar la importancia del liderazgo europeo en materia climática. Europa cuenta con la financiación, los conocimientos técnicos y lo más importante, el apoyo público para llevar a cabo la transición hacia las energías renovables lo más rápidamente posible.
Se trata de sentido común ligado a nuestra humanidad común.
Les insto a que mantengan el rumbo; logren los objetivos climáticos de 2030, y fijen objetivos ambiciosos para 2040.
La segunda cuestión a largo plazo son las tecnologías digitales, incluida la inteligencia artificial.
La IA podría revelar la cura para el cáncer, poner fin al calentamiento global y dar de comer a los hambrientos. Pero al mismo tiempo la IA posee el gran potencial de socavar los derechos humanos en todos los ámbitos de formas que solo podemos comenzar a imaginar.
En septiembre del año pasado, gracias en parte al apoyo firme de la Unión Europea y sus Estados Miembros, Estados de todo el mundo acordaron el Pacto Digital Global, y se comprometieron a cerrar las brechas digitales, construir un espacio digital inclusivo, abierto, seguro y protegido, y a regular la IA por el bien de la humanidad.
En el marco del Pacto Digital Global, las empresas tecnológicas participarán en un diálogo mundial regular bajo los auspicios de las Naciones Unidas.
Al igual que a muchos y muchas de ustedes, me preocupan las decisiones recientes de algunas de estas empresas de reducir las restricciones al discurso de odio y aumentar la cantidad de contenidos en línea sin moderar. Aunque estas decisiones van dirigidas a proteger la libertad de expresión, su resultado terminará afectando a muchas personas y comunidades en el mundo real.
Las iniciativas para crear espacios en línea seguros no constituyen censura. Los límites basados en los derechos humanos son fundamentales para permitir que todas las personas accedan a una gran variedad de información y expresen su opinión con libertad.
La histórica Ley de servicios digitales de la Unión Europea muestra un gran potencial para mejorar el espacio cívico en línea. Con vistas al futuro, la supervisión independiente y la consulta a la sociedad civil resultarán fundamentales.
Distinguidos y distinguidas miembros del Comité,
Me encuentro aquí en Bruselas en el momento en que los nuevos gobiernos toman posesión de sus cargos en todo el mundo, como ocurre aquí en la Unión Europea.
En estos momentos de renovación, el mundo les necesita para defender y mantener sus valores fundamentales de dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto por los derechos humanos en Europa y fuera de ella;
Para defender el Estado de derecho y las leyes de la guerra, sin excepciones;
Para situar los derechos humanos y la dignidad humana en el centro de la toma de decisiones;
Para proteger a los migrantes, refugiados y defensores y defensoras de los derechos humanos;
Y para dar prioridad a las personas, las comunidades y el espacio cívico.
La retórica es importante. La promoción es fundamental.
Pero la inversión y la acción son las que marcarán la diferencia.
Gracias por su apoyo en pro de los derechos humanos, que supone el apoyo en pro de un mundo más equitativo, justo y sostenible.
Merci beaucoup.