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Declaraciones y discursos Múltiples mecanismos

Alto Comisionado Türk sobre Siria: La transición debe ser justa, inclusiva y responder a las necesidades de la gente

21 de julio de 2026

Pronunciado por

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk

En

Reunión con arreglo a la Fórmula Arria del Consejo de Seguridad sobre justicia transicional y personas desaparecidas en la República Árabe Siria

Antes que nada, muchas gracias, es un gran placer poder unirme a ustedes de forma remota desde Ginebra.

Excelencias,

Estimados co-patrocinadores,

Distinguidos y distinguidas participantes,

Quiero agradecer en particular y rendir homenaje a quienes están presentes hoy en la sala: aquellos y aquellas quienes han perdido a sus seres queridos y quienes están buscando a sus seres queridos. Vuestro destino es sumamente importante para todos nosotros y nosotras en las Naciones Unidas.

Durante demasiado tiempo, Siria se ha visto asociada con el conflicto, el sufrimiento y el desplazamiento de millones de sus habitantes.

La historia más profunda del país se caracteriza por civilizaciones antiguas, una gran diversidad y por la resiliencia. Esta historia y legado son inseparables de su presente y de su futuro.

Diecinueve meses después de la caída del antiguo régimen, tras décadas de represión, asesinatos, torturas y desapariciones forzadas, el pueblo sirio siente una mezcla de agotamiento, alivio y esperanza.

Sus expectativas son altas en muchos frentes. Existe también un clamor generalizado que exige justicia, rendición de cuentas y transparencia.

La fractura del contrato social que se vio en el pasado ha de ser reconstruida depositando la confianza en las instituciones estatales, abordando los hechos del pasado, contribuyendo a cerrar heridas, y manteniendo la cohesión entre las comunidades. Para esto se necesitan reformas de calado que aporten mejoras tangibles a la vida cotidiana de las personas.

La historia nos ha enseñado que las transiciones nunca son fáciles y que no ocurren de la noche a la mañana. Requieren paciencia y perseverancia.

Y es evidente, y el Embajador de Siria acaba de mencionar precisamente este hecho, que la comunidad internacional tiene una función importante que desempeñar. La experiencia en otros países nos ha enseñado que cuando las transiciones fracasan, a menudo se debe a una participación internacional o bien inadecuada o excesiva, así como a una insuficiente apropiación nacional de este proceso de transición.

Hoy, tenemos ante nosotros una oportunidad de llevar a cabo este proceso de una manera correcta.

Para ello, necesitamos centrarnos en el futuro de Siria, y está claro que los derechos humanos han de formar los cimientos de este proceso. Los derechos fueron en gran medida la razón que motivó a todas aquellas personas quienes luchan por la libertad en Siria.

La situación de seguridad en el país sigue siendo frágil, con brotes esporádicos de violencia entre comunidades en algunas partes del país, sumado a las continuas incursiones israelíes en el sur.

Las dificultades económicas y los retrasos en el restablecimiento de los servicios básicos están aumentando las tensiones, especialmente entre las personas desplazadas internamente y aquellas que regresan del extranjero.

A pesar del levantamiento de algunas sanciones, la economía sigue sufriendo las repercusiones de estas sanciones que se prolongaron durante muchos años, a lo que se suma la guerra y el desplazamiento. Alrededor del 90 por ciento de la población siria vive por debajo del umbral de pobreza. Hasta 12 millones de personas sirias tienen acceso limitado a los servicios de agua y saneamiento.

El discurso de odio está alimentando tensiones comunitarias, y además el miedo y las frustraciones se están dirigiendo contra las comunidades minoritarias.

Ante este escenario tan complejo, resultan alentadores algunos pasos positivos adoptados por las autoridades, los cuales pueden ayudar a sentar las bases para un futuro más pacífico.

El Gobierno ha comenzado a reformar las instituciones y a impulsar la rendición de cuentas, lo que incluye abordar el destino de las personas desaparecidas.

La creación de la Asamblea Popular, la Declaración Constitucional y la reforma del sector de seguridad suponen avances relevantes.

El procesamiento del anterior presidente y de otros funcionarios, aunque en esta etapa se esté realizando en gran medida en rebeldía, representa un paso importante. Estos procedimientos deben respetar las normas internacionales; y es necesario que se sumen más procesos en el futuro.

También son bienvenidas las iniciativas para investigar y procesar a las personas presuntamente responsables de los ataques que tuvieron lugar en las zonas costeras en marzo de 2025 y en Suwayda en julio de 2025.

El destino de las personas desaparecidas es una cuestión crucial para el futuro de Siria. Tal como acabamos de escuchar en boca de ustedes.

Durante mi visita al país en enero del año pasado, la primera vez que un Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos visitaba Siria, pude hablar en numerosas ocasiones con personas que buscaban respuestas sobre el destino de sus seres queridos.

Su derecho a la verdad es fundamental para conseguir la reconciliación y para generar confianza en el Estado.

La Comisión Nacional de Justicia Transicional y la Comisión Nacional sobre Personas Desaparecidas desempeñan un papel crucial en este punto, y necesitarán de un apoyo político, técnico y económico sostenido. Asimismo, espero con interés escuchar sus declaraciones, así como las de Karla Quintana, quién lidera la Institución de las Naciones Unidas de apoyo a Siria en materia de personas desaparecidas.

También doy la bienvenida a la creación de un mayor espacio para el debate público, el cual es esencial para contrarrestar el discurso de odio y la incitación a la violencia, así como para reconstruir la cohesión social. 

Los esfuerzos del Gobierno para otorgar la ciudadanía a las personas kurdas apátridas, para reconocer la diversidad lingüística y para facilitar el regreso de las personas desplazadas a sus hogares son alentadores.

El regreso de aproximadamente 1,7 millones de refugiados y de casi dos millones de desplazados internos a sus hogares representa un gesto más que inspira una confianza cada vez mayor.

Excelencias,

Es absolutamente fundamental que la transición sea justa, inclusiva y responda a las necesidades de todas las personas sirias.

Contemplo cuatro ámbitos de acción donde el apoyo internacional puede marcar la diferencia. 

En primer lugar, la apropiación nacional, la cual es un requisito previo para lograr transiciones de éxito.

Para esto se necesita de un proceso centrado en las víctimas y los supervivientes, incluyendo las familias de los desaparecidos, que los escuche, los apoye a la hora de reclamar sus derechos y que atienda sus necesidades. Es crucial reconocer el impacto específico del conflicto en mujeres y niñas, incluyendo la violencia sexual, la discriminación, el trauma y otros.

También es importante garantizar una participación significativa de un amplio sector de la sociedad que trabaje mano a mano con las instituciones públicas, incluyendo a mujeres, la sociedad civil, los jóvenes y las comunidades afectadas. Y prestar menos importancia a la participación de potencias extranjeras o de gobiernos donantes, por muy bien intencionados que estos sean.

Los grupos liderados por mujeres han sido un faro de esperanza durante los terribles años que duró la guerra y siguen siéndolo aun hoy. He conocido a muchas mujeres sirias en el exilio durante los años que trabajé en ACNUR. Estas mujeres no solo han documentado violaciones y reclamado justicia, sino que también han ofrecido ideas y soluciones para reconstruir la sociedad siria. Debemos prestar toda la atención a lo que tienen que decir.

En segundo lugar, es fundamental que exista rendición de cuentas por las violaciones ocurridas antes, durante y desde la guerra, independientemente de quienes sean los responsables.

Los pasos que se adopten para hacer justicia deben respetar plenamente las normas internacionales de derechos humanos, incluyendo el debido proceso y las garantías de un juicio justo.

Estos esfuerzos deben formar parte de un proceso integral que incluya reparaciones efectivas para las víctimas.

El proyecto de ley de justicia transicional representa una oportunidad para garantizar que las víctimas no sean olvidadas y que se abordan todos los crímenes, independientemente de cuando ocurrieron.

Insto a todas las partes con influencia a apoyar las iniciativas de Siria hacia la rendición de cuentas, que viene a ser la vía más efectiva para que las instituciones ganen legitimidad para el futuro. 

En tercer lugar, una transición con éxito requiere un intento verdadero de poner en marcha formas extra-judiciales de búsqueda de la verdad, conmemoración y reconciliación nacional.

A lo largo de más de cinco décadas de represión, dolor y pérdida, el pueblo sirio ha aprendido mejor que la mayoría lo que la justicia, la verdad y la sanación demandan.

Ese conocimiento debe guiar el camino a seguir.

Para las familias de personas desaparecidas, establecer la verdad sobre lo que les ocurrió a sus seres queridos es una parte crucial de la sanación.

Las personas necesitan espacios donde puedan hablar abiertamente, escucharse mutuamente, reconocer el trauma y el sufrimiento, e imaginar una visión compartida para su país.

En cuarto lugar, las personas necesitan instituciones en las que puedan confiar.

Esto significa fortalecer el sistema judicial, la aplicación de la ley, la administración pública a través de la reforma institucional, el debido proceso y las garantías de un juicio justo, además de la prevención de la tortura, todo ello basado en las normas internacionales de derechos humanos.

Las Naciones Unidas están preparadas para brindar apoyo, y además las Naciones Unidas necesitan ofrecer una arquitectura coherente, ágil y efectiva para respaldar el proceso de justicia transicional de Siria.

Necesitamos hacer frente a esta labor con humildad y paciencia, dejándonos llevar por el ingenio y el dinamismo del pueblo sirio.

Durante mi visita en enero de 2025, los líderes del país me aseguraron la importancia de respetar los derechos humanos de todas las personas sirias, así como de trabajar en pro de la reconciliación, fomentar la confianza y la cohesión social.

Mi oficina cuenta en la actualidad con un equipo en Damasco colaborando de forma continua con las autoridades. Estamos proporcionando asesoramiento legal y político sobre el marco de justicia transicional, fomentando consultas apropiadas con supervivientes y sus familias, y apoyando políticas económicas que promuevan los derechos de las personas y mejoren sus vidas.

Para las víctimas, la justicia no es solamente algo deseable. Es algo fundamental y profundamente personal.

Es un reconocimiento de su sufrimiento.

Es la promesa de que lo que les ocurrió a ellas, y a sus seres queridos, no volverá a suceder.

Todos y todas tenemos la responsabilidad de hacer realidad esa promesa y de ayudar a construir un futuro más pacífico e inclusivo para todo el pueblo sirio.

Muchas gracias.