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«Todo lo que me llevé conmigo fue mi sueño»: Una historia de desplazamiento en Beirut

21 de abril de 2026

Una joven sentada en una silla en un refugio se retoca el maquillaje.

Maya Sakr se retoca con cuidado su maquillaje en un refugio en Beirut, Líbano, 2026.

© ACNUDH

Maya Sakr, de catorce años, sentada en un delgado colchón en un aula abarrotada de la escuela pública Jamil El Rawas en Beirut, Líbano, ahora convertida en un refugio para familias desplazadas por el reciente aumento de las hostilidades

A su alrededor, los sonidos que origina la supervivencia diaria ocupan todo el espacio; niños jugando; madres llamando a sus hijos, el zumbido constante de la incertidumbre. En sus manos, ella sostenía cuidadosamente un pequeño neceser de maquillaje.

“Es lo único que me llevé conmigo,” explicó ella. "Cuando salimos corriendo, no tuvimos tiempo para nada más." Simplemente lo agarré y salí corriendo.»

Sakr vive en la zona residencial del sur de Beirut. Al igual que otras miles de personas, su familia huyó bajo un intenso bombardeo cuando comenzaron los ataques.

“Hubo fuertes explosiones, una tras otra,” recordó ella. "Mi hermano pequeño lloraba mientras mi madre nos gritaba para que nos diéramos prisa. Ni siquiera me paré a pensar. Simplemento cogí mi neceser de maquillaje y salí corriendo.»

Para Sakr, ese pequeño neceser contiene algo más que brochas y paletas de maquillaje. Contiene dentro un sueño.

"Quiero ser maquilladora algún día," aseguró ella. "Veo videos, practico siempre que puedo." Me hace sentir que puedo crear algo hermoso, incluso cuando todo a mi alrededor no lo es.

Su familia actualmente comparte una única aula con varias otras familias desplazadas. Su padre, quién está librando una lucha contra el cáncer, se encontraba recostado en un colchón cercano, visiblemente debilitado. El acceso a una atención médica constante se ha vuelto algo incierto desde que se vieron obligados a desplazarse.

"Él necesita de tratamiento, de revisiones regulares," explicó Sakr. «Ahora, todo se ha vuelto más difícil. No sabemos a dónde ir ni cómo seguir adelante.»

Su madre se movía cuidando del marido a la vez que atendía al hermano de cuatro años de Sakr, quién constamente se agarraba a ella.

«Él no entiende lo que está pasando,» explicó ella. "Él solo sabe que no estamos en casa y que tiene miedo."

Maya Sakr practices on her sister, Maryam, in a classroom at Jamil El Rawas Public School in Beirut, Lebanon, which is now repurposed as a shelter for families displaced by the latest surge in hostilities.

Maya Sakr practica junto a su hermana, Maryam, en un aula de la Escuela Pública Jamil El Rawas en Beirut, Líbano, que ahora se ha convertido en un refugio para familias desplazadas por el reciente aumento de las hostilidades. © ACNUDH

Su hermana mayor, Maryam, ha asumido responsabilidades normalmente ajenas a su edad.

"Todos y todas estamos intentando mantenernos fuertes," dijo Sakr. "Pero resulta difícil cuando ves a tus padres en esta situación."

Por la noche, resulta difícil conciliar el sueño.

"A veces me despierto pensando que vuelvo a oír las bombas," relató ella. "Incluso cuando todo está tranquilo, es imposible mantener la paz interior."

En medio de esta incertidumbre, Sakr volvió a su neceser de maquillaje. Ella lo abrió con cuidado y organizó su contenido de manera precisa.

"Cuando lo uso, siento que todavía tengo control sobre algo," afirmó ella. "Como si no hubiera perdido todo."

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Me recuerda que tengo un futuro. Que esto no es el final de mi historia.

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Maya Sakr, 14 años, Beirut, Líbano

Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Líbano

Historias como la de Sakr no son casos aislados. En todo el territorio del Líbano, la escalada de hostilidades en curso desde principios de marzo ha obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares, muchas de ellas en múltiples ocasiones, con opciones limitadas que garanticen su seguridad. Viviendas, escuelas e infraestructura esencial han resultado dañadas o destruidas, dejando a familias como la de Sakr luchando por satisfacer incluso sus necesidades más básicas, según afirma Mazen Shaqoura, Representante Regional de Derechos Humanos de las Naciones Unidaspara Oriente Medio y Norte de África.

Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha venido supervisando de cerca la situación, documentando el impacto que las hostilidades conllevan para los civiles. Esto incluye el registro de incidentes que afectan a zonas residenciales, patrones de desplazamiento y las dificultades existentes en el acceso a la atención médica y otros servicios esenciales.

La Oficina ha expresado serias preocupaciones sobre la protección de los civiles, enfatizando que el derecho internacional humanitario exige que todas las partes distingan siempre entre civiles y combatientes, y que tomen todas las precauciones posibles para evitar daños a civiles y objetos civiles.

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Las historias que escuchamos aquí no son solo historias, sino que también sirven como pruebas.

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Mazen Shaqoura, Representante Regional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el Medio Oriente y África del Norte

“Ellas reflejan el coste humano del conflicto a la vez que nos sirven de fuente de información para nuestra labor de supervisión y elaboración de informes sobre posibles violaciones,» explicó Shaqoura durante su visita a la familia de Sakr.

Para Sakr, sin embargo, el lenguaje del derecho internacional queda muy lejos de su realidad diaria.

«Solo quiero irme a casa», aseguró ella. "Quiero que mi padre mejore. Quiero que mi hermano vuelva a sentirse seguro.»

Ella se queda en silencio un segundo, antes de dirigir su mirada a su neceser de maquillaje.

"Y quiero seguir soñando", dijo ella.

Maya Sakr sits with her sister Maryam, her number one support and makeup model, Beirut, Lebanon.

Maya Sakr sentada junto a su hermana Maryam, su principal apoyo y modelo de maquillaje, Beirut, Líbano. © ACNUDH