Skip to main content

Islas Marshall: Ochenta años después, las víctimas de las pruebas nucleares aún buscan justicia

30 de septiembre de 2026

Un pequeño bote cruza la laguna al atardecer, a la vez que su silueta se refleja frente a un cielo brillante del Pacífico, en las Islas Marshall.
© Raphael Pangalangan/OHCHR Photo

Ocho décadas después de que se realizaran las primeras de las 67 pruebas nucleares que se conocen en las Islas Marshall, sus repercusiones todavía se sienten a día de hoy.

Con una potencia explosiva combinada equivalente a más de 7.000 veces la potencia explosiva de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, Japón, las consecuencias de las pruebas nucleares han trascendido generaciones, afectando a la salud, los medios de vida, la cultura y el medio ambiente. Las familias de las Islas Marshall continúan exigiendo respuestas, rendición de cuentas y justicia.

"Las pruebas nucleares han formado parte de nuestras vidas durante 80 años, y se han convertido en una triste realidad para el pueblo de las Islas Marshall", afirmó Randon John, director de educación y concienciación pública en la Comisión Nacional Nuclear (NNC).

En su intervención en un evento paralelo durante el 63º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, John se unió a otros representantes de las Islas Marshall para debatir sobre “Justicia Nuclear y Justicia Transicional: Abordando las Cuestiones relacionadas con los Derechos Humanos del Legado Nuclear en el Pacífico.”

Un informe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha destacado que la justicia nuclear sigue estando incompleta, y que las comunidades afectadas continúan buscando la verdad, el reconocimiento, la rendición de cuentas, reparaciones y la reconciliación.

El informe analiza las consecuencias inmediatas e intergeneracionales para los derechos humanos de las pruebas nucleares y las barreras que continúan impidiendo que se haga justicia. El informe reclama iniciativas en pro de la justicia, que incluyan planes de reparación y restauración basados en la cultura, tradiciones y prioridades del pueblo de las Islas Marshall.

Los representantes de las Islas Marshall pusieron de relieve una serie de problemas derivados de las pruebas nucleares, incluyendo sus efectos para la salud, el medio ambiente y la cultura. Subrayaron que el legado de las pruebas nucleares no se limita al pasado, sino que sigue siendo una realidad que continúa.

"El legado nuclear es un asunto pendiente", declaró Benetick Kabua Maddison, Director Ejecutivo de la Marshallese Educational Initiative. «Obviamente es algo que sigue presente, en el medioambiente, desde el punto de vista médico y también cultural. Es un legado contra el que todavía seguimos intentado luchar para reclamar justicia, la cual nuestro pueblo se merece justamente.»

Durante décadas, el pueblo de las Islas Marshall ha buscado justicia por las repercusiones duraderas desde el punto de vista humano, medioambiental y cultural de las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos entre 1946 y 1958. Su periplo ha ido avanzando a través de acuerdos legales, mecanismos de compensación, labor diplomática de promoción y solidaridad regional, todo con el objetivo de asegurar el reconocimiento, las reparaciones y la rendición de cuentas.

Uno de esos mecanismos es la Comisión Nacional de Energía Nuclear de las Islas Marshall, creada en 2017. Se puso en marcha para dar respuesta a las consecuencias continuas del legado nuclear de las Islas Marshall: daños para la salud, desplazamiento y pérdida cultural, además de daños medioambientales.

A nivel nacional, la NNC es la autoridad independiente de las Islas Marshall en materia de justicia nuclear. Desde 2023, la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha proporcionado asistencia técnica y desarrollo de capacidades para implementar la Estrategia de Justicia Nuclear para la Acción Coordinada de la NNC. 

“

Saber que no puedo regresar a mi tierra natal Bikini debido a la radiación... No hay manera de que pueda volver y vivir allí donde pertenezco.

“

Alice Ward, Representante Juvenil, Diáspora del Pueblo de las Islas Marshall

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas encargó a Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que cuenta con una presencia en el Pacífico, proporcionar asistencia técnica y apoyo para el desarrollo de capacidades a las Islas Marshall y presentar un informe bianual al Consejo de Derechos Humanos con el fin de promover un enfoque basado en los derechos humanos respecto al legado nuclear de las Islas Marshall.

Heike Alefsen, Representante Regional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el Pacífico, destacó el apoyo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a la Comisión Nacional de Energía Nuclear y a la implementación de su estrategia.

"Esta es una tarea eminentemente práctica: crear conciencia en las comunidades, fortalecer la capacidad institucional, proporcionar orientación legal y apoyar la colaboración con los mecanismos internacionales de derechos humanos", explicó Alefsen. «La elaboración de informes y la cooperación técnica se complementan mutuamente. No representan aspectos separados del mandato porque nuestro trabajo sobre el terreno ayuda a identificar oportunidades, capacidades y barreras para la justicia.»

“

La continua negación de un recurso efectivo es en sí misma una violación continua de los derechos humanos.

“

Heike Alefsen, Representante Regional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el Pacífico

Alefsen señaló que es posible reclamar justicia no solo en los tribunales, sino también en las aulas, a través del derecho consuetudinario, el arte y las prácticas tradicionales indígenas, todos los cuales tienen un papel que desempeñar.

El informe observó que el legado nuclear afecta a toda una gama de derechos humanos. Citó la devastación de los atolones Bikini y Enewetak, donde prácticamente toda su vegetación quedó destruida, así como la contaminación radiactiva del medio ambiente, "dejando a los habitantes de las Islas Marshall expuestos e inseguros acerca de la seguridad de los alimentos locales que consumen, ya sean pescados o cultivados".

El informe respalda la necesidad de que se haga justicia, como un elemento clave para la rendición de cuentas, señalando que las repercusiones para los derechos humanos de las pruebas nucleares continúan presentes. 

Sobre el acceso a la justicia, el informe destaca limitaciones legales y recursos insuficientes para el mecanismo de compensación, como barreras a superar.

En cuanto al desarrollo, el informe describió como las comunidades que dependen de recursos naturales como el coco y el pescado no eran capaces de vender productos procedentes de Enewetak y Rongelap debido a las dudas en cuanto a la radiación, lo que afectaba a su derecho a participar, contribuir y disfrutar del desarrollo económico, social y cultural.

Mientras la población de las Islas Marshall continúa buscando una justicia nuclear real —que incluya reconocimiento, rendición de cuentas, reparaciones, revelación de la verdad, sanación, conmemoración y reconciliación— también están advirtiendo al mundo sobre las consecuencias del uso nuclear.

En el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, el cual se celebra todos los años el 26 de septiembre, los habitantes de las Islas Marshall hacen un llamamiento para que no se repita: "estos daños no pueden volver a producirse nunca más".

"Fíjense en nosotros, cuando hablen del legado nuclear en las Islas Marshall," apeló Alson Kelen, un Comisionado de la Comisión Nacional Nuclear. "Fíjense en nosotros, vean todo lo que hemos tenido que pasar, y todo lo que todavía estamos pasando y por lo que tendremos que pasar."

Él añadió que la mayoría de los habitantes de las Islas Marshall tienen, o conocen a, familiares que han sufrido enfermedades como el cáncer vinculadas a las pruebas de armas nucleares.

¿Qué significa vivir con las consecuencias de las pruebas nucleares 80 años después? Mire el video para escuchar directamente a las comunidades afectadas y su petición de justicia.