Declaraciones y discursos Múltiples mecanismos
Mensaje del Alto Comisionado Türk sobre la mejora de la protección de los defensores y defensoras de los derechos humanos
13 de enero de 2025
Pronunciado por
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk
Lugar
Wilton Park
Estimados y estimadas participantes,
Es un placer poder dirigirme a ustedes hoy.
Para muchas personas, trabajar en defensa de los derechos humanos es una vocación. Los defensores y defensoras de los derechos humanos trabajan con un gran sentido de servicio hacia los demás, y con el deseo de conseguir contribuciones significativas para todo el mundo.
En zonas de guerra y sociedades posconflicto, los defensores y defensoras de los derechos humanos prestan apoyo a las personas detenidas o a las víctimas de tortura. Prestan ayuda de urgencia y contribuyen a garantizar el acceso de la población civil a la atención sanitaria. Documentan y denuncian violaciones de derechos humanos, arrojan luz sobre las causas subyacentes de los conflictos y exigen responsabilidades. Asimismo, son determinantes para la resolución de conflictos.
Son los mensajeros y mensajeras de la dignidad, la justicia y la paz.
Pero los riesgos de este trabajo son inaceptablemente altos. Los asesinatos, los secuestros, las detenciones, el acoso y la intimidación de periodistas, personal humanitario, observadores de derechos humanos y tantos otros constituyen amenazas importantes. En varios de los conflictos actuales, estos ataques pueden constituir incluso crímenes de guerra.
Las defensoras de derechos humanos, y sus familiares, se enfrentan a graves riesgos, entre ellos una mayor exposición a la violencia sexual y las amenazas en línea.
Más allá de los conflictos, existe un retroceso mundial en cuanto a los derechos humanos. Algunos Estados están adoptando medidas jurídicas, políticas y financieras para restringir aún más el espacio cívico. Las críticas se penalizan, las protestas pacíficas se frenan con la fuerza, las organizaciones no gubernamentales legítimas son tachadas de agentes extranjeros y se cierran los espacios para la participación de la población en las tomas de decisiones.
Estos hechos obligan a menudo a los defensores y defensoras de los derechos humanos a actuar en el exilio, situación que les expone a nuevas formas de persecución y represión, como la vigilancia en línea y el seguimiento transfronterizo. Aún se desconocen todas las consecuencias de las tecnologías digitales en el trabajo y la seguridad de los defensores y defensoras de los derechos humanos.
Nos reunimos hoy porque todos concordamos en la necesidad de adoptar medidas concretas para crear un entorno seguro y propicio para los defensores y defensoras de los derechos humanos. Esto no es solo un imperativo legal, sino un paso esencial para lograr un mundo más justo y pacífico.
Para ello, los Estados deben establecer sistemas nacionales de protección sólidos y dotados de recursos adecuados. Deben ser lo suficientemente ágiles a la hora de actuar ante los primeros indicios de amenazas para los defensores y defensoras de los derechos humanos. También debe garantizarse una financiación suficiente para las redes de protección basadas en la sociedad civil a escala nacional y transfronteriza.
Insto a los Estados a que den prioridad a prevenir, mitigar y garantizar la rendición de cuentas por la represión transnacional de los defensores y defensoras de los derechos humanos. Pido a todos los gobiernos que presionen para que otros Estados asuman estos mismos compromisos.
Mi Oficina ha convocado una Comunidad Mundial de Práctica de Evaluación de donantes y organizaciones de la sociedad civil para mejorar nuestra respuesta colectiva a las amenazas contra los defensores de los derechos humanos.
Por último, todos nosotros, gobiernos, ONGs, el mundo académico, el sector privado, organizaciones religiosas, la comunidad científica, organizaciones internacionales, etc., debemos solidarizarnos con los defensores y defensoras de los derechos humanos. Los riesgos que implica este trabajo no deben asumirlos únicamente los defensores. En concreto, esto supone abogar por ellos cuando se les etiqueta de terroristas, agentes extranjeros o traidores. Supone apoyar a las ONGs que corren el riesgo de ser cerradas, además de colaborar con todos los que tienen influencia cuando se detiene o se juzga a los defensores por acusaciones falsas.
Estimados amigos y amigas,
Los defensores y defensoras de los derechos humanos son los pilares de las sociedades libres y abiertas y de la labor en pro de los derechos humanos. Debemos hacer todo lo posible para garantizar que puedan actuar con seguridad allí donde se encuentren.
Espero con interés los resultados de sus debates.
Gracias.
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