Declaraciones y discursos Múltiples mecanismos
Líbano: Señales de esperanza en medio de inmensos desafíos, declara Türk
16 de enero de 2025
Pronunciado por
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk
Lugar
Beirut, Líbano
Masa al-khair, gracias por acudir.
Me gustaría dar las gracias al Gobierno de Líbano por acoger mi visita.
Como saben, ayer regresé de Siria. Vine a esta parte del Levante en solidaridad con los pueblos de Líbano y de Siria. Debo decir que llegué con el corazón encogido, dados los traumas agravados durante décadas en ambos países, pero veo señales de nuevos comienzos.
En Líbano, pese a los inmensos desafíos, siento que hay esperanza por lo que nos depara el futuro.
La cesación del fuego entre el Líbano e Israel, un paso de enorme importancia, sigue en vigor en términos generales, aunque con informes preocupantes de demoliciones continuas por parte de las fuerzas israelíes en ciudades y pueblos del sur de Líbano. La población resiliente y valiente del país está empezando a reconstruir lentamente sus vidas.
En los últimos días se ha puesto fin a dos años de estancamiento político con la elección de un nuevo presidente y un nuevo primer ministro, lo que abre la puerta a reformas que permitirán un futuro mejor para todos los libaneses, que han sufrido años de miseria socioeconómica.
Con la elección de estos nuevos dirigentes, se da un impulso a la estabilidad política, la recuperación económica y la aplicación de reformas fundamentales, necesarias desde hace tiempo, para abordar las múltiples crisis socioeconómicas y las enormes desigualdades a las que se enfrenta el Líbano. Los derechos humanos ofrecen un instrumento de gobernanza. Este fue un mensaje muy firme que quise transmitir.
La sociedad civil activa y diversa del país recalcó la importancia que reviste el respeto pleno de la libertad de expresión y asociación; la lucha contra la discriminación por cualquier motivo; la mejora de la participación y la representación de la mujer, para garantizar la plena igualdad de género; el reconocimiento e inclusión de las personas con discapacidad; así como garantizar la protección de los derechos humanos de los más marginados y en situación de riesgo.
El respeto de los derechos humanos exige una inversión específica y continua en el Estado de derecho. Líbano cuenta con una historia exitosa y rica en lo que se refiere a la ley, y una vez albergó una facultad de derecho que enseñó y formó a estudiantes de derecho de todo el mundo. Se dice que un tercio de las leyes romanas procedían de Beirut. Y, de hecho, el primer ministro electo fue el presidente del máximo tribunal del mundo: la CIJ.
En mis conversaciones con el nuevo presidente y el primer ministro electo, puse a disposición la ayuda de mi Oficina para respaldar sus compromisos en cuanto a reformas clave necesarias para reforzar el Estado de derecho, la independencia del poder judicial y la transparencia de su labor. Igual de importante será la reforma judicial y penitenciaria para abordar, entre otras cosas, el hacinamiento y las condiciones terribles.
Acojo con satisfacción el compromiso público del presidente de garantizar la igualdad, la justicia y la protección para todos y todas; así como el respeto de las libertades, la libertad de prensa y de expresión.
También aproveché la oportunidad para pedir la reanudación de una investigación independiente sobre la explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020, que mató a más de 218 personas, hirió a otras 7.000, entre ellas 1.000 niños, y dejó sin hogar a cientos de miles. Reitero que los responsables de esa tragedia deben rendir cuentas y ofrezco el apoyo de mi Oficina al respecto.
Líbano sigue inmerso en uno de los peores declives económicos de la historia moderna, con una grave devaluación de la moneda y una inflación de tres dígitos que afecta las necesidades básicas en todo el país. Según el Banco Mundial, el 44 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Unos 2,5 millones de personas necesitan ayuda alimentaria, y de ellas 1,26 millones sufren hambre extrema.
Muchos servicios del sector público han quedado interrumpidos, el acceso a la asistencia sanitaria y educación se ha deteriorado y el suministro eléctrico se ha visto reducido considerablemente. Estas privaciones han trastocado la vida de los ciudadanos de a pie, los cuales ya no confían en la capacidad del Estado para cumplir con sus compromisos.
Es preciso renovar el contrato social que reconstruya el tejido social, que restablezca la confianza en las instituciones del Estado, pero que también ofrezca vías para un futuro digno que pueda aprovechar el potencial y las capacidades del pueblo libanés y hacer realidad sus aspiraciones. Yo mismo siempre he sentido muy cerca la riqueza y la creatividad del pueblo libanés. Debemos mencionar también a las mujeres y hombres jóvenes, que desempeñaron un papel importante a la hora de presionar en favor de la reforma y que seguirán haciéndolo en el futuro.
Los derechos de todos los libaneses, sobre todo de los más vulnerables, deben situarse en el centro de las políticas económicas, fiscales y financieras. En eso consiste una economía basada en los derechos humanos. Las decisiones presupuestarias y de inversión deben dar prioridad al acceso a la educación, a la atención sanitaria y a la protección social.
Siento profundamente el gran sufrimiento de la población libanesa debido al conflicto reciente. Las acciones militares de Israel en el Líbano han causado una pérdida a gran escala de vidas civiles, incluyendo el asesinato de familias enteras, desplazamientos generalizados, así como la destrucción de infraestructura civil, lo que plantea serias dudas sobre el respeto a los principios de proporcionalidad, distinción y precaución.
Se han perdido más de 4.000 vidas, entre ellas más de 1.100 mujeres y niños, y más de 200 trabajadores sanitarios y algunos periodistas, al mismo tiempo que más de 16.000 personas han resultado heridas. Más de un millón de personas se vieron desplazadas en lo más enconado del conflicto, y más de 160.000 siguen en estado de desplazamiento. El alto el fuego en Líbano debe convertirse en una paz duradera, y los civiles deben poder regresar con seguridad.
Mi Oficina está dispuesta a reforzar nuestra labor en materia de derechos humanos y a acompañar al país en su avance.
Shukran.