Declaraciones y discursos Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Conferencia de prensa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, tras la conclusión de su visita oficial a Mongolia
11 de mayo de 2026
Pronunciado por
Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Lugar
Ulán Bator
Buenas tardes, Сайн байна уу?
Esta es la primera visita a Mongolia que realiza un Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en casi 26 años, un período durante el cual este país y el espacio geopolítico que lo rodea han sufrido enormes transformaciones.
La extraordinaria historia de Mongolia y su ubicación geográfica sin salida al mar han presentado al país desafíos y oportunidades únicas que ha sabido gobernar hábilmente, desarrollando una sólida tradición democrática y adoptando un papel moderador auspiciando el diálogo y la diplomacia en la región. La condición de Mongolia como zona libre de armas nucleares y su abolición de la pena de muerte son modelos a seguir para otros Estados.
Durante mi visita al Monasterio Ganden ayer por la tarde, me conmocionaron los relatos sobre la persecución religiosa que los budistas han sufrido a lo largo de la historia de este país, y sobre el espíritu de compasión que ha perdurado a lo largo de su historia y que aun se siente en la actualidad. Los conceptos de compasión y sabiduría se emparejan con los derechos humanos, todos los cuales sirven como guía para que Mongolia pueda lidiar con los retos que se le presentan por delante.
Mi Oficina, junto con el sistema de las Naciones Unidas en Mongolia, ha venido trabajando durante muchos años con el Gobierno, la sociedad civil y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (NHRC, según sus siglas en inglés) en varias iniciativas relacionadas con cuestiones fundamentales de derechos humanos, las cuales incluyen la relación entre las empresas y los derechos humanos y la adaptación al espacio digital.
Me alienta profundamente que el Gobierno desee fortalecer aún más esta relación. Ayer, formalizamos esta voluntad en una hoja de ruta y una declaración de intenciones que firmé con el Ministro de Asuntos Exteriores.
La mano tendida que ofrece Mongolia a la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y a todo el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, demuestra su reconocimiento de que los derechos humanos aportan soluciones a problemas complejos y multidimensionales.
En un momento en que algunos poderosos actores globales desafían abiertamente e incluso vilipendian los derechos humanos, incluyendo a través de la represión transnacional, el compromiso positivo adoptado Mongolia destaca especialmente. Además, Mongolia ha demostrado cómo los países pueden aprovechar el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas a fin de conseguir efectos reales.
La hoja de ruta que hemos acordado con el Gobierno de Mongolia establece los pasos que adoptaremos conjuntamente hacia el establecimiento de un Centro Regional de Capacitación e Investigación en Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ulán Bator. Acojo con enorme satisfacción el compromiso sólido y positivo con esta iniciativa que han expresado hoy el Primer Ministro, varios Ministros y el Portavoz. Trabajaremos con el Gobierno para analizar las diferentes opciones, la viabilidad y los recursos adicionales necesarios para garantizar la sostenibilidad de esta iniciativa, así como para promover esta iniciativa con otros interesados y de este modo poder movilizar los recursos adicionales necesarios en el futuro.
Mongolia puede presumir de contar con un marco consolidado de derechos humanos incorporado a su legislación, una Comisión Nacional de Derechos Humanos ejemplar y una sociedad civil con un papel activo. El país también ha aprobado la primera ley para la protección de los defensores y defensoras de los derechos humanos en la región.
En mis reuniones con la sociedad civil, me expresaron su reconocimiento de las leyes y políticas adoptadas para la promoción y protección de los derechos humanos, a la vez que me comunicaron cierta impaciencia porque se lleve a cabo una implementación y aplicación más estrictas.
"Vivimos en una región donde el espacio democrático no puede darse por sentado", me dijo un defensor de los derechos humanos mongol. De hecho, este espacio necesita ser defendido activamente, mediante el fortalecimiento de controles y equilibrios institucionales.
La defensa de los derechos humanos es siempre una tarea inacabada.
Es importante mantener la confianza pública en las instituciones, lo que ha de incluir un poder judicial independiente y el estado de derecho, ambos fundamentales para hacer realidad el contrato social.
Mongolia tiene una población joven y con una visión abierta al exterior a la que, al igual que la Generación Z en otros lugares, le preocupa el futuro y el planeta. Es importante que los gobiernos sean receptivos y piensen en términos de lograr efectos duraderos que abarquen diferentes generaciones, y no solamente en obtener réditos políticos o económicos a corto plazo.
De forma concreta, un desarrollo económico y de infraestructuras de alta velocidad debe ir acompañado de evaluaciones de sus repercusiones para los derechos humanos, realizadas mediante consultas con una amplia gama de partes interesadas, especialmente con aquellas comunidades que tienen más probabilidades de resultar afectadas por proyectos de infraestructura a gran escala, como son las comunidades de pastores nómadas.
Me alentó el interés del Gobierno en aplicar un análisis en materia de derechos humanos en la política económica y los procesos presupuestarios. Un planteamiento de estas características, al que nosotros denominamos una economía de los derechos humanos, puede ayudar a garantizar que las políticas fiscales tengan en cuenta todo el ámbito de los derechos humanos [económicos, sociales, culturales, civiles, políticos, medioambientales y el derecho al desarrollo]. También puede ayudar a garantizar que la asignación de recursos no conduzca a desigualdades ni las afiance, sino que apoye a las instituciones estatales que garantizan la protección de los derechos humanos, como el poder judicial y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (NHRC).
El cambio climático es un factor clave que amenaza el desarrollo sostenible en Mongolia. Está previsto un aumento en la frecuencia y gravedad de los desastres naturales relacionados con el clima, como por ejemplo las severas heladas invernales conocidas aquí como dzuds, sequías, inundaciones, vendavales y tormentas de arena y polvo. Estos fenómenos podrían tener graves repercusiones para una amplia gama de derechos humanos. El liderazgo de Mongolia con su presidencia de la 17ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (COP17), que se celebrará en agosto de este año, supone una oportunidad para poner de relieve estos temas e insistir en adoptar medidas.
En lo que se refiere a empresas y derechos humanos, la adopción por parte de Mongolia de un Plan de Acción Nacional en 2023 ha significado un gran paso adelante. Será crucial garantizar la protección de los defensores y defensoras de derechos humanos, incluidos los defensores de los derechos medioambientales, quienes puede que desempeñen un papel clave en relación con las empresas involucradas en grandes proyectos.
Como me comentó un representante de la sociedad civil, "la corrupción es el mayor obstáculo para el desarrollo del país". Existe una necesidad imperiosa de contar con medidas más contundentes para combatir la corrupción, incluyendo para poder ganarse la confianza de la población y reforzar el estado de derecho.
En muchas de mis conversaciones, escuché una creciente preocupación por el impacto de la tecnología digital y las redes sociales en la sociedad, particularmente en los jóvenes, pero también en la forma en que se lleva a cabo la política. Este es un desafío al que se enfrentan países de todo el planeta. A la vez que Mongolia se plantea cómo regular el espacio en línea, lo que incluye las leyes propuestas para una mayor seguridad en línea para combatir la desinformación, sus obligaciones en materia de derechos humanos pueden proporcionar un marco de referencia relevante que compagine la libertad de expresión con la protección, para lo cual mi Oficina está lista para ofrecer su colaboración. .
También se han dado pasos importantes hacia la paridad de género, que se reflejan en un aumento de hasta el 25,4 por ciento en el número de mujeres que son miembros del parlamento del total de escaños en las elecciones de 2024, además se han establecido objetivos aún más ambiciosos para las próximas elecciones en 2028. Hacer frente a los estereotipos y la violencia de género, así como a las cuestiones sobre protección infantil, especialmente en línea, son ámbitos prioritarios de atención. El Gobierno también ha puesto en marcha iniciativas para solventar las disparidades en cuestión de desarrollo humano para favorecer a aquellos hombres que pueden quedar rezagados en las zonas rurales. Mongolia ha ofrecido un entorno abierto para las personas LGBTIQ+ en un momento de retroceso en sus derechos; es importante proteger a esta comunidad, incluso frente al discurso de odio y la discriminación.
Como amigo de este país, me gustaría animar a Mongolia a seguir siendo un referente, tanto en la región como más allá, a la hora de consagrar la protección de los derechos humanos en sus leyes y políticas y garantizar una implementación verdadera de los mismos. Mi Oficina está dispuesta a apoyar, asesorar y acompañar al pueblo de Mongolia en este recorrido.