Declaraciones y discursos Múltiples mecanismos
Declaración del Jefe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, en Corea del Sur
13 de mayo de 2026
Pronunciado por
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk
En
Corea del Sur, Seúl
Buenas tardes, ¡Annyeonghaseyo!
Gracias por acompañarnos esta tarde.
Nuestra visita al país ha sido muy breve, pero muy fructífera para mí en lo que se refiere a la extraordinaria colaboración de mi Oficina con el Gobierno de la República de Corea, líderes empresariales, la comisión nacional de derechos humanos y la sociedad civil de Seúl, lo cual me ha permitido oír de primera mano de diferentes personas la grave situación de derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea.
La República de Corea es un socio estratégico relevante para mi Oficina, la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Como siempre hago durante mis visitas, mantuve conversaciones sobre cuestiones a nivel nacional, regional y global.
A nivel nacional, en diciembre de 2024, este país atravesó una crisis política que supuso una prueba de fuego para su sistema democrático. Me llena de inspiración la firmeza con que las instituciones del país, y sobre todo su pueblo por medio de protestas pacíficas, defendieron los derechos humanos, el estado de derecho y la rendición de cuentas.
En mis reuniones con la dinámica sociedad civil y con los sindicatos de Corea del Sur, me compartieron su valiosa percepción sobre una amplia gama de cuestiones de derechos humanos en este país, unos conocimientos de los que las instituciones pueden beneficiarse para garantizar una sociedad más equitativa para todos.
Surgieron algunas cuestiones preocupantes clave en materia de derechos humanos que también han sido objeto de recomendaciones por parte del sistema de derechos humanos de la ONU a lo largo de los años.
Por ejemplo, es necesario priorizar la adopción de una legislación integral contra la discriminación, la cual lleva siendo debatida más de 20 años, con el fin de garantizar la igualdad y la protección de las mujeres, minorías, refugiados y migrantes, personas con discapacidades, así como la comunidad LGBTIQ+.
Tuve ocasión de conocer la realidad sobre la brecha salarial de género en el país, la cual ha quedado sólidamente documentada, así como informes preocupantes de violencia contra las mujeres y de casos de feminicidio. El aumento del feminicidio es, lamentablemente, un fenómeno global. La parte de la sociedad civil que trabaja con refugiados y migrantes también destacó varias deficiencias en la protección de los trabajadores migrantes, las cuales les deja especialmente vulnerables a la explotación y el abuso. Es evidente que resulta necesario abordar de forma enérgica estas cuestiones de larga data.
A nivel regional, la situación de derechos humanos en la RPDC fue uno de los asuntos prioritarios de mi visita.
Tal como me relató ayer un defensor de derechos humanos, “la RPDC confía en que la atención mundial se desplace a otros puntos de interés, y que de ese modo no se hable sobre este país.»
Se están produciendo graves violaciones de los derechos humanos, por lo que es determinante que estas violaciones no pasen desapercibidas.
Tuve ocasión de escuchar a una madre que lleva más de una década sin ver a sus hijos. A familias afligidas por no saber del destino que han corrido sus seres queridos al otro lado de la frontera.
A un hijo que teme que su madre, quien huyó de Corea del Norte con él y luego fue vendida como "novia" en China, sea devuelta por la fuerza.
Escuché a desertores que trabajan duramente para poder construir una nueva vida en Corea del Sur, a la vez que viven sumidos en una añoranza y temor diarios por sus seres queridos que permanecen en la RPDC. Sentí su dolor y el trauma intergeneracional que expresaban.
Y sentí la esperanza que transmitían por que algún día, esta terrible pesadilla pueda terminar para las personas que viven en la RPDC.
Los derechos humanos no son una ideología. No pertenecen a ningún partido político.
Los derechos humanos nunca deben estar sujetos a la política partidista o a la geopolítica; pertenecen, en primer lugar, a los seres humanos.
Esto puede parecer un hecho obvio, pero desafortunadamente no es así.
La situación en la RPDC supone una crisis de derechos humanos, y ya es hora de que la comunidad internacional la considere como tal.
Mi Oficina ha continuado documentando patrones de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, algunas de las cuales pueden constituir crímenes de lesa humanidad.
Me preocupa especialmente la priorización excesiva otorgada a la seguridad y las inversiones militares a expensas de unos servicios sociales, cuyo estado es lamentable, y del desarrollo sostenible en la RPD de Corea.
Es evidente que debe haber rendición de cuentas en todo su espectro, incluyendo las vías no judiciales, por las graves violaciones que han asolado a la RPDC durante décadas. Mi Oficina aboga por aplicar la responsabilidad penal mediante la remisión a la Corte Penal Internacional y el uso de la jurisdicción universal y extraterritorial por parte de los Estados Miembros.
Queda también manifiesta la necesidad de que todos y todas aportemos nuestro granito de arena para idear nuevas soluciones que nos permitan seguir avanzando.
La paz y la seguridad en la península coreana han de estar firmemente ancladas en los derechos humanos.
Mi oficina en Seúl, a través de su trabajo de documentación, se encarga de custodiar y analizar información esencial para cualquier iniciativa de búsqueda de la verdad, justicia y rendición de cuentas que se pretenda en el futuro. Estamos trabajando para asegurar que el sufrimiento de las víctimas y sus familias no sea borrado, incluyendo a través de la conmemoración y la divulgación de la verdad.
Al mismo tiempo, interactuamos con funcionarios de la RPDC siempre que surgen oportunidades, como en el caso de los derechos de las personas con discapacidad, en relación con su participación en las revisiones de los órganos de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas celebradas en Ginebra. Se trata de pequeños pero relevantes pasos hacia el diálogo y la construcción de confianza.
La llegada de un equipo femenino de fútbol la próxima semana desde la RPD de Corea es alentadora. Se necesitan medidas urgentes para encontrar formas de intercambiar cartas, reanudar los contactos y las reuniones familiares, así como para que se proporcione información que aclare el paradero y destino de las personas desaparecidas y secuestradas.
A nivel global, la República de Corea ejerce una influencia que trasciende ampliamente sus fronteras. La cultura coreana se ha convertido en una marca global poderosa, creando tendencias y una nueva visión, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Esta creciente presencia internacional refleja el papel cada vez más destacado de Corea del Sur en el escenario mundial, el cual puede aprovechar para promover aún más los derechos humanos, el multilateralismo y los principios democráticos.
Espero con interés fortalecer la relación duradera y sólida que mi Oficina ha entablado con el país, especialmente en cuestiones tan cruciales como la tecnología digital, la inteligencia artificial y los derechos humanos, en los que la República de Corea está desempeñando un papel de liderazgo cada vez más relevante.
Los derechos humanos están conectados en última instancia con la regulación del poder, por lo que es esencial que sirvan como guía en el desarrollo, diseño e implementación de potentes herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial. En mis reuniones con líderes empresariales y funcionarios, debatimos cómo las normas y principios de derechos humanos pueden sentar los cimientos tanto de la innovación que acompaña a la inteligencia artificial como de su gobernanza.
Mañana visitaré el Cementerio Nacional del 18 de Mayo en Gwangju, el cual se erige como un lugar conmemorativo en recuerdo de aquellas personas que perdieron la vida hace casi 50 años cuando se alzaron para exigir el fin del gobierno militar. No debemos olvidar nunca su sacrificio, ni el de tantas otras personas de todo el mundo que continúan sacrificando su vida al abogar por un mundo mejor, más justo y equitativo para todos nosotros y nosotras.
Dejo este país animado por las muchas personas que continúan trabajando, con gran energía, hacia la consecución de este objetivo. Mi Oficina está preparada para apoyar todos estos esfuerzos.
En este momento de oposición extrema contra los derechos humanos, el derecho internacional y el multilateralismo, la República de Corea es un socio esencial. Contamos con vuestra continua y firme defensa del multilateralismo y los derechos humanos, tanto en el país como en el extranjero.
Kamsa Hamnida, gracias.