Declaraciones y discursos Órganos de tratados
Declaración de la Sra. María Luisa Romero, Presidenta del Subcomité para la Prevención de la Tortura, Asamblea General de las Naciones Unidas 80
14 de octubre de 2025
Pronunciado por
María Luisa Romero, Presidenta del Subcomité para la Prevención de la Tortura
En
la Tercera Comisión de la Asamblea General-ONU
Honorable Presidente,
Distinguidos Delegados y colegas,
En nombre del Subcomité para la Prevención de la Tortura, agradezco la oportunidad de presentarles nuestro informe anual No. 18, especialmente en un contexto global que exige aún mayor cooperación multilateral.
Como saben, el Subcomité, o SPT, fue creado bajo el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, el OPCAT, establecido por los Estados como un sistema innovador para prevenir la tortura, uno de los ataques más flagrantes a la dignidad humana.
Prevenir la tortura significa actuar antes de que las violaciones ocurran, porque su daño es profundo y duradero para las víctimas y la sociedad, y era necesario hacer más para erradicarla.
El SPT responde a esa necesidad con un mandato único entre los órganos de tratado. No recibimos ni evaluamos informes periódicos de Estados. Nuestro trabajo se desarrolla sobre el terreno: visitamos lugares de privación de libertad, realizamos entrevistas para identificar riesgos de tortura y maltrato y, a partir de nuestras observaciones directas, transmitimos recomendaciones prácticas mediante un diálogo confidencial con las autoridades.
En 2024, visitamos ocho países —Gabón, Albania, Honduras, Mongolia, Nigeria, Grecia, República Democrática del Congo y el Estado Plurinacional de Bolivia— y más de 170 lugares de detención, incluyendo prisiones, comisarías, instituciones psiquiátricas, centros de migrantes y de tratamiento para adicciones. Entrevistamos a más de 3,800 personas, entre privados de libertad, personal médico y penitenciario y nos reunimos con organizaciones de la sociedad civil.
Nuestras recomendaciones abordaron medidas para prevenir la tortura y el maltrato, así como preocupaciones sobre hacinamiento, uso excesivo de la prisión preventiva, acceso limitado a servicios de salud e impunidad alarmante en casos de tortura.
Estas visitas se complementan con los mecanismos nacionales de prevención, columna vertebral del OPCAT, que llevan la prevención al terreno nacional, abriendo puertas que antes permanecían cerradas y trayendo luz donde antes solo había oscuridad.
El SPT colabora estrechamente con ellos, mediante visitas y asistencia técnica, para fortalecer su independencia, capacidad e impacto. En 2024, publicamos una asesoría técnica sobre los efectos de políticas de drogas en la prevención de la tortura, señalando que los enfoques punitivos aumentan los riesgos y que los mecanismos deben incluir políticas de prevención y atención integral. Además, este año realizamos reuniones regionales con los mecanismos sobre la implementación de la primera Observación General del SPT, publicada en 2024, la cual marcó un hito histórico al aclarar el alcance del término "lugares de privación de libertad".
Hasta la fecha, casi 80 Estados Parte han establecido mecanismos nacionales de prevención. En el 2024 se sumó Bosnia y Herzegovina y este año recibimos noticias alentadoras desde África: Madagascar, Nigeria, Sudáfrica y Benín crearon sus mecanismos. Sin embargo, muchos Estados Parte aún no los han establecido, incluso tras más de una década.
El Fondo Especial OPCAT cobra especial importancia al apoyar a Estados en establecer sus mecanismos nacionales, implementar recomendaciones y fortalecer capacidades nacionales. Con un presupuesto modesto, completamente dependiente de contribuciones voluntarias, en 2024 financió 11 proyectos en diez Estados, demostrando que recursos bien dirigidos pueden generar impactos sostenibles.
Estos avances y desafíos se enmarcan en un contexto de convulsión internacional, regional y nacional, que hace más urgente la cooperación multilateral. El impacto de la crisis que atraviesa las Naciones Unidas en la prevención de la tortura no tiene precedentes. En el 2025, en lugar de ocho visitas, ya reducidas respecto a años anteriores y a las 12 consideradas necesarias en el proceso del fortalecimiento de los órganos de tratado, solo podremos realizar cuatro –— a Perú, Serbia, Nueva Zelanda y Mozambique —, la mitad de nuestro plan anual. Cada visita pospuesta representa oportunidades perdidas para detectar riesgos, abordar causas estructurales, colaborar con mecanismos nacionales y escuchar a las personas privadas de libertad. Además, este año tendremos solo tres semanas de sesiones en lugar de cuatro.
En este contexto, el SPT se ha mantenido firme en su mandato, demostrando flexibilidad y resiliencia. Pospusimos nuestra sesión de junio para priorizar nuestras primeras visitas y para 2026 reorganizamos nuestras sesiones en dos bloques para iniciar el año con visitas y financiar una visita adicional. También ajustamos modalidades en nuestras visitas para aprovechar eficiencias sin comprometer su calidad ni propósito. Este año profundizamos la cooperación con socios regionales, internacionales y nacionales para fomentar complementariedad, y mantenemos un diálogo constante, incluso virtual, con mecanismos nacionales y Estados para reforzar la prevención.
Debo resaltar y agradecer el componente humano de estos esfuerzos. Con el apoyo de nuestra Secretaría, nuestros miembros se han mantenido activos, participando presencial y virtualmente en espacios de capacitación y sensibilización. Gracias al Fondo Especial OPCAT, acompañamos misiones en Gabón, Cabo Verde y Chile; con apoyo de la Oficina del Alto Comisionado estuvimos en Kirguistán apoyando a su mecanismo nacional, y gracias a invitaciones de aliados estratégicos hemos mantenido presencia activa en todas nuestras regiones de trabajo.
Señor Presidente, distinguidos delegados:
El sistema preventivo del OPCAT consta de 95 Estados Parte. Damos la bienvenida a las recientes ratificaciones de República del Congo y Bangladesh, reiterando nuestra disposición a apoyarlos. Exhortamos a los Estados restantes a priorizar la dignidad humana.
Los Estados crearon el OPCAT para prevenir la tortura a nivel global. Hoy los invito a reflexionar y actuar.
En momentos de profunda transformación del orden multilateral, la prevención de la tortura y los derechos humanos necesitan no solo ser defendidos sino también renovados. La resiliencia no significa resistir esta crisis, sino redirigirla hacia oportunidades para fortalecer nuestro compromiso con la dignidad humana. Los recursos pueden escasear, pero los valores no.
El SPT existe porque los Estados reconocieron que prevenir la tortura requiere un enfoque diferente. Durante dos décadas, este sistema ha avanzado gracias al monitoreo independiente, la cooperación, el diálogo y la transparencia. Nos preocupa un futuro sin prevención efectiva. Requerimos la guía y el respaldo pleno de los Estados, incluido apoyo con recursos adecuados, para que nuestro mandato cumpla el propósito que los Estados depositaron en él.
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