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De «décadas perdidas» a economías de derechos humanos: Replanteándose el desarrollo a partir de la experiencia de Sri Lanka

21 de abril de 2026

Gráfico amarillo con el texto "Economías que funcionen para todos" y un retrato en blanco y negro, con el nombre "Ahilan Kadirgamar" mostrado.
© ACNUDH/UNSSC

La educación universal, la atención sanitaria y los subsidios alimentarios convirtieron en el pasado a Sri Lanka en un modelo global de desarrollo. Pero las medidas de austeridad llevaron a recortes presupuestarios y a la financiarización, la cual redirigió los recursos para alejarlos de las personas y orientarlos hacia la infraestructura.

Hasta hace poco, era un país autosuficiente que exportaba marisco a todo el mundo. Sin embargo, según el Mapa del Hambre 2025 de la FAO y la Visión General de la Seguridad Alimentaria de los Hogares 2024 del PMA, hoy en día alrededor de un millón de personas sufren desnutrición crónica, y hasta nueve millones más tienen dificultades para acceder a alimentos nutritivos suficientes, y además casi cuatro de cada diez hogares afirman carecer de una dieta adecuada en Sri Lanka.

Según el Dr. Ahilan Kadirgamar, un destacado economista de Sri Lanka y profesor titular en la Universidad de Jaffna, los servicios públicos han estado sometidos a una gran presión. Los hospitales continúan enfrentando escasez de medicamentos esenciales, las universidades se ven obligadas a funcionar bajo medidas de austeridad con un declive de sus recursos reales, y los programas de bienestar son cada vez más limitados y focalizados, dejando a muchas personas sin protección durante los períodos de crisis.

Kadirgamar hizo un llamamiento en favor de una Economía de los Derechos Humanos basada en derechos universales, una toma de decisiones democrática y políticas que prioricen los medios de vida sobre las exportaciones.

«Las políticas económicas no pueden ser dominio exclusivo de los expertos», aseguró. «Deben democratizarse. Son las demandas de las personas las que deberían determinar las políticas económicas. Por lo que es necesario un cambio en nuestra forma de pensar... El otro aspecto a tener en cuenta es que el cambio no llegará sin medidas por nuestra parte, por lo que es necesario unir esfuerzos organizándonos a todos los niveles.» 

El Experto destacó el papel de las cooperativas — pequeñas instituciones democráticas basadas en la comunidad — como vehículos para conectar a productores y consumidores y para construir economías locales resilientes.

"Para reconstruir la economía, los ciudadanos y los responsables políticos deben replantear cómo se elaboran las políticas económicas y formar coaliciones que exijan igualdad, participación y derechos universales", afirmó. "Ese es el contexto en el que yo entiendo la idea de una economía de derechos humanos: un nuevo marco, pero un marco que tiene que cambiar completamente la trayectoria que hemos ido siguiendo hasta ahora.»

Producido por Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el Centro de Conocimientos para el Desarrollo Sostenible de la Escuela Superior del Personal del Sistema de las Naciones Unidas, el podcast Economías que Funcionen para Todos explora cómo las economías y los derechos humanos pueden trabajar conjuntamente para desbloquear los avances hacia la consecución de la Agenda 2030.

Escúchalo ahora

Puedes comprobar lo que el Jefe de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, opina sobre la Economía basada en los Derechos Humanos y sobre la segunda temporada de Economías que Funcionen para Todos.