Skip to main content

Una promesa suscrita en Durban y las carencias que siguen existiendo 25 años después

01 de junio de 2026

Gelson Fernandes, vestido con un traje gris y una corbata azul, permanece de pie junto a una pared de mármol dentro del Palacio de las Naciones en Ginebra, mientras mira hacia su derecha.

Gelson Fernandes, antiguo futbolista profesional y Director Adjunto de la División de Federaciones Miembro de la FIFA. © OHCHR/Gabriela Gorjón

“A veces puedes sentirte que eres diferente,” contó Gelson Fernandes, Director Adjunto de la División de Federaciones Miembro de la FIFA y antiguo futbolista profesional durante el 12º periodo de sesiones del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban (DDPA, según sus siglas en inglés), con motivo del 25º aniversario de su adopción.

El haber experimentado el racismo desde una edad temprana, aseguró, le ha servido como vacuna, aunque la vacunación no es lo mismo que la inmunidad.

“¿Los niños y las niñas? No son racistas", afirmó él. "Puede que se deba a como les han educado o que escucharan algo en casa y luego lo repiten en el patio de recreo. Creo que a esa edad no estás listo para enfrentarte a estas cosas. Pero vivimos con ello y crecimos con ello, por lo que esa realidad también contribuyó a forjar mi personalidad.”

Nacido en Cabo Verde y criado en Suiza, Fernandes llegó a representar a la selección nacional suiza de fútbol, además de jugar por todo el continente europeo.

"En Suiza puedo ser percibido como alguien que procede de otra parte del mundo, y en Cabo Verde puedo ser percibido como alguien que proviene de Suiza, ¿entonces el lugar al que pertenezco es un avión?" Se preguntó Fernandes.

En Durban, Sudáfrica, en 2001, los estados se comprometieron a luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia relacionada en todas sus formas, a la vez que reconocían que los afrodescendientes, los romaníes, los pueblos indígenas, los migrantes, los refugiados y las refugiadas, las comunidades judías y musulmanas, y muchas otras personas habían sido durante demasiado tiempo privadas de dignidad y trato igualitario. Veinticinco años después, esta promesa sigue sin cumplirse.

“La DDPA no se trató simplemente de una declaración, fue una promesa suscrita en Durban. Una promesa de reconocer la injusticia histórica, de desmantelar la desigualdad sistémica y de construir sociedades basadas en la dignidad, la igualdad y la justicia", explicó Salome Mbugua, presidenta del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Implementación de la DDPA y antigua becaria afrodescendiente de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2015. 

Salome Mbugua, wearing a purple patterned top and earrings in the shape of the African continent, photographed inside a meeting room at the Palais des Nations in Geneva.

Salome Mbugua, presidenta del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, en el Palacio de las Naciones en Ginebra. © OHCHR/Gabriela Gorjón

Mbugua, directora ejecutiva de AkiDwA — la Red de Mujeres Migrantes de Irlanda — fue nombrada por el Secretario General de las Naciones Unidas en 2025 como miembro del Grupo de Expertos Eminentes Independientes con la misión de supervisar la implementación del DDPA.

Según Mbugua, se han conseguido avances: una mayor sensibilización, más leyes contra la discriminación, y una mayor visibilidad de los movimientos en pro de la justicia racial. Pero la distancia entre el compromiso y la experiencia real sigue siendo el problema principal.

“Muchos Estados han elaborado leyes y políticas, aunque son muy lentos a la hora de implementarlas,” explicó.

“

Las víctimas continúan sufriendo racismo. Los avances no suponen una transformación real.

“

Salome Mbugua, Presidenta del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la DDPA

El que exista una reducción en el número de denuncias que se presentan, añadió, no es una prueba de que se produzcan menos incidentes. Es una prueba de que se ha roto la confianza.

"Debemos ir más allá de la reflexión. Tenemos que pasar a exigir cuentas”, aseguró ella.

Los lugares donde el racismo vive y se esconde

Para Desirée Bela-Lobedde (escritora, conferenciante y educadora en la lucha contra el racismo, nacida en Barcelona y de ascendencia ecuatoguineana, además de ser una voz destacada en el campo del racismo estructural), la manifestación más clara del racismo se muestra en las fuerzas del orden.

"Por desgracia, existe un nivel muy elevado de brutalidad policial, demasiadas muertes bajo custodia policial, así como el problema de los centros de detención de inmigrantes y las deportaciones," añadió ella. «En esos lugares se pueden ver actos de racismo. Pero a la vez el racismo también es muy invisible.»

Desiree Bela-Lobedde, wearing a black jacket with a fur-trimmed hood and glasses, smiles outdoors in the gardens of the Palais des Nations in Geneva, with trees and a lake visible in the background.

Desirée Bela-Lobedde, educadora en la lucha contra el racismo, española, escritora y conferenciante, dentro del recinto del Palacio de las Naciones en Ginebra durante el 12º período de sesiones del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban. © OHCHR/Gabriela Gorjón

La DDPA especificó de forma clara el "profundo rechazo" de los Estados al racismo en el funcionamiento de los sistemas penales y en "las medidas y actitudes de las instituciones e individuos responsables de la aplicación de la ley". Esta definición, escrita en 2001, describe un patrón que según Bela-Lobedde permanece intacto.

En el otro extremo del rango de visibilidad del racismo se encuentra el racismo cultural: normalizado, defendido y rara vez mencionado. En España, señaló, algunas ciudades aún mantienen la tradición de incluir a una persona con la cara pintada de negro durante el desfile de los Reyes Magos (blackface), algo que algunos de sus partidarios lo presentan como una tradición cultural.

La DDPA también advirtió que "las formas y manifestaciones contemporáneas de racismo y xenofobia están intentando recuperar su reconocimiento político, moral e incluso legal", una advertencia que se puede observar tanto cuando un Ministro descarta la existencia del racismo estructural como cuando un colectivo de personas defiende la tradición de incluir personas con las caras pintadas de negro en eventos (blackface), tal como relató Bela-Lobedde.

Para Fernandes, los estadios de fútbol actúan como un espejo de la sociedad.

“En esos espacios, la gente se siente libre, se siente cómoda,” explicó. «También se encuentran en un lugar público, por lo que a esto tenemos que sumar la psicología de masas. Todo esto no ayuda. Y es entonces cuando [el racismo] sale a la luz.”

“

Compórtate con las personas del mismo modo en que esperarías que los demás se comportasen contigo. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti, ni a tu hijo ni a tu hija.

“

Gelson Fernandes, Director Adjunto de la División de Federaciones Miembro de la FIFA y antiguo futbolista profesional

Un cambio reciente en las reglas de la FIFA ilustra hasta que nivel de detalle ha de llevarse la lucha contra el racismo: ya no se permite a los jugadores cubrirse la boca al hablar con los rivales en el campo.

"La FIFA ya no lo tolera, ya que es muy difícil conseguir pruebas si no podemos leer sus labios," señaló Fernandes.

Mbugua aseguró que existen expresiones nuevas y en constante evolución de racismo, por ejemplo, en el espacio digital, donde el discurso de odio se propaga rápidamente y sigue sin ser sometido a control alguno, con sistemas de IA que reproducen y amplifican sesgos, aumentando la polarización y el auge de narrativas contra la inmigración.

Desde la visibilidad al poder

Bela-Lobedde fue clara sobre las limitaciones que padecen todos los avances conseguidos hasta el momento. Existen algunas iniciativas en marcha, indicó, pero en su mayoría son auto-financiadas, y las instituciones tienen la costumbre de atribuirse el mérito de cambios que no fueron impulsados por ellas.

“Es posible que el sistema te ayude parcialmente al principio, para que de ese modo dejes de quejarte por un tiempo,” añadió. “Es entonces cuando esa institución se cuelga la medalla, pero esa intención no se traduce en un impulso sostenido a lo largo del tiempo.”

"La mayoría de los cambios provienen de la sociedad, y posteriormente el sistema se apunta a esos cambios." Los gobiernos deberían reconocer que estos avances se han logrado gracias al impulso de los movimientos sociales”, señaló Bela-Lobedde.

La propia DDPA reconoció la importancia de hacer partícipes a la "sociedad civil, las ONG y los jóvenes" en la implementación de sus compromisos como agentes de cambio, y no como destinatarios de las políticas. Veinticinco años después, quienes realizan ese trabajo afirman que el reconocimiento ha sido sobre todo retórico.

Three panellists seated at a conference table at the United Nations in Geneva. From left to right: Gelson Fernandes, former professional footballer and FIFA Deputy Chief of Member Associations; Salome Mbugua, Chair of the Group of Independent Eminent Experts on the Implementation of the Durban Declaration and Programme of Action; and Desiree Bela-Lobedde, Spanish anti-racist educator and writer. Name placards are visible in front of each speaker.

De izquierda a derecha: Gelson Fernandes, exfutbolista profesional y Director Adjunto de la División de Federaciones Miembro de la FIFA; Salome Mbugua, Presidenta del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban; y Desirée Bela-Lobedde, educadora en la lucha contra el racismo y escritora española, durante el 12º período de sesiones del Grupo en Ginebra, Suiza. © OHCHR/Gabriela Gorjón

Un elemento fundamental para lograr este objetivo, para Bela-Lobedde, es la educación, pero también lo es su fallo estructural más persistente.

El problema se extiende mucho más allá del propio acceso a la educación, declaró Bela-Lobedde.

"Hay personas que entienden el racismo sistémico en su teoría, pero que luego no saben como comportarse cuando alguien hace un comentario racista durante un café, o durante un desayuno en familia, o en una reunión de trabajo."

Fernandes dijo que la educación es clave para luchar contra el racismo. "La educación es el pilar más importante con el que contamos en esta lucha. Conseguiremos una mayor repercusión si conseguimos educar a los jóvenes.»

“

Mientras la educación contra el racismo siga siendo algo voluntario, el sistema no cambiará. Si esta educación solamente llega a personas que ya están convencidas, el sistema seguirá funcionando de la misma manera.

“

Desirée Bela-Lobedde, educadora en la lucha contra el racismo, escritora y activista española

"Tenemos que preguntarnos a nosotros y nosotras mismos: ¿qué resultados estamos obteniendo?" La igualdad de oportunidades, la igualdad de resultados, para mí eso es lo más importante,” aseveró Mbugua.

Bela-Lobedde finalizó su intervención compartiendo un mensaje con un poderoso significado: "Lo que se necesitaría, estructuralmente, es una combinación de tierra y agua. La educación sería la tierra. Y los medios de comunicación serían el agua que riega esa tierra.»

A wide-angle view of a conference room at the Palais des Nations in Geneva, showing a long panel table with approximately ten participants seated behind name placards and individual screens.

Ponentes y miembros del Grupo de Expertos Eminentes Independientes sobre la Aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban durante el 12º período de sesiones en el Palacio de las Naciones en Ginebra, conmemorando el 25º aniversario de la adopción de la Declaración y Programa de Acción de Durban. © OHCHR/Gabriela Gorjón