Skip to main content

La protección del Patrimonio Mundial debe prestar atención a los Pueblos Indígenas

07 de octubre de 2026

La protección del Patrimonio Mundial debe prestar atención a los Pueblos Indígenas
©OHCHR/Asmi Banjara

"La protección efectiva del patrimonio depende no solo de las leyes, instituciones y conocimientos técnicos, sino también de la experiencia, las tradiciones culturales y las prácticas de conservación de los pueblos cuyas vidas permanecen conectadas a estos lugares", declaró Berta de Sancristóbal, Jefa de la Unidad para Europa y América del Norte en el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO. 

De Sancristóbal intervino en la mesa redonda anual sobre los derechos de los Pueblos Indígenas durante el 63º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos celebrado en Ginebra, Suiza. 

Junto a De Sancristóbal, Awa Dabo, Alta Comisionada Adjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Francisco Vidargas, Director de Patrimonio Mundial en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) y Carmen Rosa Guerra Ariza (Colombia), Copresidenta del Foro Internacional de Pueblos Indígenas sobre el Patrimonio Mundial, hablaron sobre los derechos de los Pueblos Indígenas y su participación en la protección del patrimonio cultural y natural.   

El marco del Patrimonio Mundial

La Convención de 1972 para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural estableció un marco internacional para identificar y proteger monumentos nacionales y conservar hábitats naturales, sentando las bases para la elaboración de la Lista del Patrimonio Mundial que conocemos hoy. En 2007, se añadió "Comunidades" como el quinto Objetivo Estratégico para la implementación de la Convención, lo que venía a significar una evolución hacia un mayor reconocimiento de las comunidades, incluidos los Pueblos Indígenas, en la protección y conservación del patrimonio. 

La Política de la UNESCO de Colaboración con los Pueblos Indígenas, adoptada en 2017, reforzó aún más su compromiso con la participación indígena y con el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) de los Pueblos Indígenas. Este principio reconoce que los Pueblos Indígenas deben poder otorgar o negar su consentimiento antes de que se adopten decisiones que afecten a sus tierras, territorios, recursos o modos de vida. 

Aunque los sitios del Patrimonio Mundial son cada vez más considerados como territorios vivos, persisten algunas dificultades en cuanto a su aplicación. La UNESCO informa que el 25 por ciento como mínimo de los sitios del Patrimonio Mundial existentes se superponen con territorios de Pueblos Indígenas, sin embargo, tal como destacó la mesa redonda, los Pueblos Indígenas no siempre han participado en las decisiones adoptadas para designar estos sitios. 

Un sistema cambiante  

Los Pueblos Indígenas han mantenido y sostenido durante mucho tiempo sitios de patrimonio de renombre mundial a través de generaciones de conocimientos y prácticas culturales. Mirando más allá de la protección de estos sitios de patrimonio, De Sancristóbal afirmó que el principal obstáculo es asegurar que "los enfoques de conservación reflejen las relaciones vivas entre las personas, la cultura, la naturaleza y el territorio que las sustentan." 

“

Cuando se conciben y gestionan con nuestra participación plena y efectiva, y con respeto a nuestros valores culturales y derechos colectivos, los sitios del Patrimonio Mundial pueden desempeñar un papel positivo para los Pueblos Indígenas.

“

Carmen Rosa Guerra Ariza, Copresidenta del Foro Internacional de Pueblos Indígenas sobre el Patrimonio Mundial

Vidargas puso un ejemplo de cómo la participación de los Pueblos Indígenas puede conducir tanto a la protección del patrimonio cultural como al fomento del desarrollo libremente determinado de los Pueblos Indígenas. 

Él se refirió a la Ruta Wixárika, el sitio número 36 inscrito por México en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Descrito por Vidargas como una "trenza de senderos", la ruta abarca 500 kilómetros de territorio cultural y natural. Su inscripción fue fruto de décadas de trabajo y búsqueda de consenso entre las autoridades públicas y las comunidades Wixárika, demostrando cómo la participación de los Pueblos Indígenas puede facilitar el reconocimiento y la protección del patrimonio cultural y natural.

Vidargas destacó la importancia de la colaboración con los Pueblos Indígenas a la hora de proporcionar protección legal a través de leyes federales y estatales, diciendo: "Conservar los principales sitios sagrados del Tatehuarí Huajuyé (Camino de Nuestro Abuelo Fuego) sirve para lidiar con problemas relacionados con su vulnerabilidad a factores como la expansión urbana, el turismo inapropiado, el consumo irrespetuoso de peyote, los accesos restringidos debido a la propiedades privadas y, sobre todo, las actividades mineras en Wirikuta." 

El reconocimiento no es suficiente 

Guerra Ariza ha dedicado su vida a defender los derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Ella afirmó que, a pesar de los avances recientes para fortalecer la participación, muchos Pueblos Indígenas continúan sufriendo violaciones de sus derechos en la gestión de los sitios del Patrimonio Mundial. 

"Los Pueblos Indígenas han planteado con frecuencia su preocupación por violaciones de sus derechos en el desarrollo de estos sitios, no solo a nivel nacional en lo que respecta a la designación y gestión de los sitios del Comité del Patrimonio Mundial, sino también a nivel internacional," señaló Guerra Ariza. 

Para ella, el principal obstáculo va más allá de la participación, ya que los valores indígenas no siempre se reflejan en cómo se evalúa el Valor Universal Excepcional (VUE), el criterio utilizado para reconocer sitios bajo la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Ella hizo un llamamiento a que los procesos del Patrimonio Mundial vayan más allá de la consulta y avancen hacia una participación y toma de decisiones relevante, incluyendo una aplicación más estricta del consentimiento libre, previo e informado y mecanismos de rendición de cuentas y reparación.

Lo que demanda una protección relevante

Los ponentes subrayaron que la protección del patrimonio es más sólida cuando los Pueblos Indígenas pueden influir en cómo se entienden y gobiernan sus territorios, culturas y conocimientos. 

Dabo recordó que la participación puede adoptar diferentes formas. Ella destacó el Parque Nacional Kakadu en Australia, donde los Propietarios Tradicionales ostentan la mayoría de los escaños en la Junta de Administración y reciben una parte de los ingresos del turismo. También destacó la Laponia Sueca, donde los sámi participan en la gestión y la toma de decisiones. 

Estos enfoques, aseguró, demuestran cómo los Pueblos Indígenas pueden ser reconocidos no solo como participantes, sino también como responsables de la toma de decisiones en lo que se refiere a la protección de su patrimonio cultural y natural.