Skip to main content

Tecnologías digitales: Una vía para establecer un registro universal de nacimientos, si se aplica bien

18 de julio de 2025

Un médico toma la huella del pie de un bebé recién nacido para su certificado de nacimiento en una clínica privada de Ankara.
© REUTERS/Umit Bektas

En el mundo entero, el 20 por ciento de los niños de edades inferiores a los cinco años -unos 150 millones- nunca han sido inscritos al nacer y alrededor de 55 millones más carecen del certificado de nacimiento necesario para acceder a los servicios de educación y atención médica o para tener una identidad legal, según calculó el UNICEF en 2024.

Estas cifras figuran en un nuevo informe presentado por el ACNUDH al Consejo de Derechos Humanos en su 59º periodo de sesiones, celebrado en Ginebra. En el informe se pone de relieve que la inscripción al nacimiento es un derecho humano que propicia el ejercicio de otros derechos, tales como la igualdad y la no discriminación, la nacionalidad, la educación y la salud. 

Si no te cuentan, no te ven y te marginan

La falta de inscripción al nacer puede provocar problemas a lo largo de toda la vida, ya que los certificados de nacimiento suelen ser necesarios para demostrar la edad y la identidad de la persona, y para acceder a servicios esenciales, como los documentos nacionales de identidad, la educación, la atención sanitaria, la seguridad social, la protección infantil y la justicia.

“Los niños que no están inscritos o que carecen de un certificado de nacimiento corren un riesgo mayor de marginación, matrimonio infantil precoz u obligatorio y de ser víctimas de la trata de personas. La inscripción al nacer también resulta útil para prevenir y reducir la apatridia y para proteger a los menores apátridas”, señala el informe.

En el informe se señala además que, si bien las inscripciones de nacimiento han aumentado en el mundo entero y la brecha entre los países ricos y los pobres se ha reducido, al ritmo actual la tasa de inscripción tendría que multiplicarse por cinco de aquí a 2030 para cumplir con la meta 16 de los ODS relativa a la inscripción universal.

“Los niños y sus padres o tutores se enfrentan a obstáculos múltiples y complejos para lograr la inscripción de nacimiento, entre los que figuran las leyes, políticas y prácticas discriminatorias, las barreras a la accesibilidad y la falta de medidas que apoyen la aplicación de las normas registrales, lo que limita los derechos y el potencial de los niños”, señala el informe.

Las formas de discriminación interrelacionadas complican aún más el asunto. Los niños de grupos marginales, tales como los gitanos, los indígenas, los niños de la calle y los que están en situación de pobreza o que pertenecen a minorías, tropiezan con numerosos obstáculos.

“En Nepal, apenas el 15 por ciento de los niños menores de cinco años de la comunidad dalit tienen certificados de nacimiento”, indica el documento, que pone de relieve la práctica sistemática de la exclusión, incluso en países dotados de leyes y sistemas judiciales sólidos.

Cuando a las mujeres no se les permite inscribir a los niños

La discriminación por motivo de género también es un obstáculo en numerosos países. A muchas mujeres se les impide inscribir el nacimiento de sus hijos, excepto en circunstancias especiales.

“Las normas sociales y culturales relativas a las madres solteras o a los niños nacidos tras una violación, afectan a la inscripción de la prole y exponen a los críos a la estigmatización. Estas prácticas pueden hacer que las madres se abstengan de inscribir a los niños cuando nacen, para evitar el aislamiento social, el acoso o la exclusión, con lo que los niños quedan aún más marginados”, advierte el informe. “Las parejas del mismo sexo también se enfrentan a la discriminación de jure y de facto, y tampoco pueden inscribir a sus hijos al nacer”.

Además, hay múltiples barreras estructurales, logísticas y administrativas, así como limitaciones económicas, que impiden el acceso a las inscripciones. Entre estos obstáculos figuran la accesibilidad física, las desigualdades geográficas y la falta de servicios descentralizados, así como los procedimientos administrativos complejos y las exigencias excesivas de documentación. Los costos relativos a la inscripción en el registro civil también afectan a las tasas de inscripción, especialmente en los países de ingresos medios y bajos.

“Entre otras preocupaciones figuran el temor a las consecuencias legales, en particular para los migrantes y los padres de hijos nacidos fuera del matrimonio, las bajas tasas de alfabetización y los retos digitales, comprendida la falta de conectividad y la accesibilidad a los servicios informáticos”.

Los problemas de la digitalización

En el informe del ACNUDH se reconoce que las tecnologías digitales tienen la capacidad potencial de mejorar y facilitar las inscripciones al nacer, ya que puedan mejorar la accesibilidad y la eficacia, prestar apoyo a los sistemas que permiten mejorar la coordinación entre las instituciones gubernamentales y abordar los obstáculos financieros. Muchos países han empezado a adoptar sistemas de identidad digitales, incluso para el registro civil y los archivos estadísticos. Pero la capacidad de la digitalización estaría vinculada a la integración de esos sistemas en el marco internacional de los derechos humanos.

“[Las tecnologías digitales] pueden facilitar el registro puntual, preciso y permanente y la rápida transferencia y recuperación de los archivos, especialmente en los países de ingresos medios y bajos, y mejorar el acceso”, se explica en el informe y se añade que las comunicaciones mediante dispositivos móviles pueden llegar a los niños de zonas remotas que no han sido inscritos.

Por otra parte, el informe aconseja cautela en lo tocante a los problemas de derechos humanos que puede plantear la infraestructura digital pública, entre otros los relativos a la protección de datos, la intimidad, la exclusión, la accesibilidad y el posible uso indebido de los registros con fines de vigilancia.

Además, existe una notable diferencia de conectividad entre los países ricos y los de bajos ingresos, con el 93 por ciento de la población de los primeros con acceso a Internet, mientras que en el segundo grupo solo el 27 por ciento de la población dispone de esa conexión y hay 2,600 millones de personas que carecen totalmente de ella.

“Una estrategia híbrida e integradora de inscripción de nacimientos, que comprenda el uso de las tecnologías digitales con las salvaguardas necesarias, tendría la capacidad de transformar las vidas de muchos niños”, asegura el informe.

La consecución de la inscripción de nacimiento universal

El informe del ACNUDH ofrece un modelo para lograr la consecución de una inscripción de nacimiento para cada niño. Esta tarea exige que los Estados y las empresas tecnológicas sitúen los derechos del niño y las obligaciones jurídicas del Estado en el centro de las leyes, políticas, prácticas y programas relacionados con el registro de los nacimientos.

“Las recomendaciones que contiene este informe describen un método claro y respetuoso de los derechos, orientado a la consecución de la inscripción de nacimiento universal”, declaró Imma Guerras, Coordinadora de la Unidad de Derechos de los Niños y los Jóvenes en el ACNUDH.

“

Mediante la aplicación de estas recomendaciones, los Estados tendrán la posibilidad de cambiar las vidas de muchos niños en el mundo entero y de permitirles que exijan sus derechos y alcancen el máximo de realización personal.

“

IMMA GUERRAS, COORDINADORA DE LA UNIDAD DE DERECHOS DE LOS NIÑOS Y LOS JÓVENES EN EL ACNUDH

Una estrategia para lograr la inscripción universal basada en los derechos humanos exigiría la elaboración de sistemas de registro no discriminatorios, gratuitos y que suprimiesen las barreras que dificultan el acceso, la integración de los registros civiles y las estadísticas de vida en un sistema eficaz que simplificara los trámites, la sensibilización de las comunidades y el fomento de la participación personal, -incluso de los mismos niños-, en el diseño, aplicación, monitoreo y evaluación de los marcos de registro de nacimientos, la garantía de la confidencialidad de los datos, las salvaguardas éticas y la debida diligencia en materia de derechos humanos de los sistemas de registro digital y, en situaciones de emergencia, las cautelas necesarias para garantizar el funcionamiento del sistema mediante medidas tales como el uso de unidades móviles de inscripción y procedimientos simplificados y flexibles.

“La carencia de sistemas de inscripción integradores, accesibles y disponibles es una de las causas principales de que los nacimientos no se registren, lo cual tiene una repercusión devastadora que los niños podrían padecer toda la vida”, insiste el informe. “La implantación de sistemas de inscripción de nacimientos gratuitos, de fácil acceso, integradores y respetuosos de los derechos humanos contribuye a consolidar sociedades en las que todo el mundo disfruta de reconocimiento y protección”.

“Aunque las tecnologías digitales por sí solas no son suficientes para abordar las múltiples barreras que obstaculizan el derecho universal a la inscripción de los nacimientos ni a colmar totalmente la brecha de la certificación, sí pueden ser herramientas importantes para fortalecer y agilizar los sistemas de inscripción”.