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Combatiendo el odio religioso y la violencia contra los grupos confesionales

04 de mayo de 2026

Un grupo de profesionales sentados alrededor de una gran mesa rectangular de conferencias en una sala de reuniones profusamente decorada.
© Globethics

Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha publicado recientemente un informe dirigido al Consejo de Derechos Humanos que documenta la violencia, discriminación e incitación de tipo religioso dirigidas contra cristianos, judíos, musulmanes y otras minorías religiosas en todo el mundo, tanto en línea como fuera de línea.

Desde el antisemitismo en los campus universitarios hasta mezquitas e iglesias que son atacadas, las minorías religiosas son sistemáticamente empujadas hacia los márgenes de la vida pública, en ocasiones a costa de las propias vidas de sus miembros, según afirma el informe.

El informe también destaca cómo la inteligencia artificial y las herramientas de análisis predictivo utilizadas por las fuerzas del orden están agravando esta discriminación. Estos sistemas basados en datos suelen reflejar sesgos relevantes que "afectan negativamente a las minorías raciales, étnicas y religiosas en particular."

Medidas adoptadas para combatir la intolerancia

En todo el mundo, muchas personas son acosadas, atacadas e incluso asesinadas, exclusivamente en razón de sus creencias. Sin embargo, también existen iniciativas positivas encaminadas a combatir la intolerancia, el uso de estereotipos negativos, la estigmatización, la discriminación, la incitación a la violencia y la violencia contra personas, por motivos de su religión o creencias.

La Declaración de Bangkok sobre Perspectivas Dhármicas de la Fe para los Derechos reconoce la diversidad de tradiciones espirituales, éticas y culturales, incluidas las de las tradiciones dhármicas y de los Pueblos Indígenas, como una fuente de conocimiento para promover la dignidad, la justicia y la compasión, y para contribuir a la reconciliación, la prevención de conflictos y el entendimiento mutuo.

Una serie de eventos sobre aprendizaje entre pares celebrados en Wilton Park, la agencia ejecutiva del Reino Unido que sirve de apoyo a su política exterior, en Ginebra y Roma, condujo a la elaboración de un Libro Blanco sobre la colaboración entre múltiples religiones y partes interesadas en tiempos de guerra y polarización.

La Unión Interparlamentaria y Derechos Humanos de las Naciones Unidas organizaron conjuntamente una serie de intercambios híbridos entre actores religiosos y parlamentarios para identificar desafíos y compartir buenas prácticas en la lucha contra el odio basado en la religión o las creencias.

En el Comunicado de Roma, publicado tras la segunda Conferencia Parlamentaria sobre Diálogo Interreligioso, los participantes rechazaron el uso pernicioso de las religiones o creencias y la manipulación de sus seguidores para incitar al odio y la violencia, por ejemplo, con fines electorales o por intereses políticos.

Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha creado un mapa mundial en línea el cual ofrece acceso a más de 200 ejemplos de medidas destinadas a combatir la intolerancia, aplicadas en más de 80 países desde 2022. Este mapa interactivo conduce al usuario a resúmenes de las medidas relacionadas y a enlaces a los informes completos en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas: árabe, chino, inglés, francés, ruso y español.

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Ir al mapa interactivo

Recomendaciones para las partes interesadas

El informe de 2026 ofrece varias recomendaciones, dirigidas incluso a gobiernos, a los que se les insta a promulgar y hacer cumplir leyes integrales contra la discriminación, además de a recopilar datos desglosados sobre incidentes de odio religioso.

Se anima a los líderes religiosos y políticos a rechazar la retórica divisiva, a promover el diálogo y a traducir los principios compartidos de dignidad en actos concretos de solidaridad.

«Los fundamentos éticos y espirituales de las religiones y creencias desempeñan un papel fundamental a la hora de abordar la polarización y los conflictos que están provocando el caos en nuestro planeta, y para contribuir a la reconciliación», afirmó Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. "Existe una necesidad urgente de que los líderes religiosos de todos los credos trabajen de manera conjunta para promover los principios compartidos y universales de la dignidad humana y la compasión."

A la sociedad civil y los educadores, el informe recomienda fomentar una "alfabetización religiosa inclusiva" para conseguir que las expresiones de odio religioso sean socialmente inaceptables. Es importante continuar intercambiando las lecciones aprendidas y las prácticas positivas de armonía interreligiosa y respeto mutuo, incluyendo a través del marco “Fe Religiosa para los Derechos Humanos” puesto en marcha por Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2017 para fomentar el desarrollo de sociedades pacíficas a través de la reflexión y la acción sobre la base de las conexiones profundas, y de enriquecimiento mutuo, que existen entre las religiones y los derechos humanos.

Finalmente, se recomienda que las empresas tecnológicas incorporen salvaguardas de derechos humanos para que sus servicios, algoritmos y sistemas de moderación de contenido no contribuyan a incitar a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Todos los interesados deben trabajar codo con codo, desde los Estados y las instituciones nacionales de derechos humanos hasta las entidades de las Naciones Unidas, expertos independientes, empresas tecnológicas y la sociedad civil, incluidos los actores religiosos.